súperconfidencial

Agotados

He visto todos los partidos celebrados -hasta el momento en que escribo- del Mundial de los Estados Unidos, Canadá y México. La conclusión que saco es que no ha existido mucha brillantez en el juego y que los jugadores de todas las selecciones nacionales están agotados. El exceso de competiciones –el fútbol es un gran negocio— ha maltratado las fuerzas de los futbolistas, que ganan mucho dinero pero que juegan peligrosamente con su salud. Sí he visto cantidad de espectadores, estadios llenos, un mercadeo prodigioso de recuerdos del campeonato y un precio prohibitivo de las entradas, que oscila de acuerdo con el interés del partido, que se compran por internet y que la entrada más parece el título de una sesión de bolsa que el ticket para un estadio de fútbol. Todo está cambiando, incluso algunas reglas de juego. Me encantan las últimas novedades: se pierde menos tiempo, los futbolistas que fingen lesiones pueden ser expulsados (o castigados en la banda hasta un minuto, sin autorizarlos a salir al campo), los saques de banda y de puerta son más rápidos y los penaltitos no se pitan. Ahora hace falta que todo esto se ponga en práctica en la tramposa España, en donde todo el mundo engaña a su conveniencia. Lo veremos. Pero, de verdad, a los jugadores se les ve agotados, agravado su estado por las altas temperaturas veraniegas de los tres países anfitriones. Es buena la idea de las pausas de hidratación obligadas y las actuaciones arbitrales, al menos hasta el momento en que escribo, han sido impecables. Estamos ante un Mundial que marcará un antes y un después en las reglas del juego, que elevará el nivel del arbitraje y que acabará con los tramposos. Es bastante gratificante. Lo mejor de la competición está por venir. Ya saben que yo voy con Brasil. Por Ancelotti, sobre todo.

TE PUEDE INTERESAR