Marco Polo Alonso (Gran Canaria, 1973) es un empresario e investigador que ha estudiado al dedillo la vida del pirata Amaro Pargo y ha publicado varios libros sobre él. El último es Tela Roja, un relato novelado de las andanzas –marinas y terrestres— del interesante personaje, en su azarosa vida.
Marco Polo vivió en Gran Canaria hasta los 16 años y ahora reside en Ghana. Tras iniciar sus estudios musicales en el Conservatorio de Gran Canaria, cursó séptimo año de violín. Luego marchó a los Estados Unidos para cursar otro curso en Columbus, Misisipi.
Se encontró con la América profunda viviendo un año en una granja junto a la frontera con el Estado de Alabama. Más tarde siguió los estudios académicos en Madrid, en el CEU San Pablo, y continuó sus tareas universitarias dentro de un programa que le llevó por diversas universidades españolas, norteamericanas y alemanas, donde finalmente se graduó en Ciencias Empresariales y en Ciencias Políticas.
Completó un MBA en la Escuela de Negocios de Las Palmas y participó en un programa de cooperación con la Brigada José Martí, en La Habana. Colaboró en la creación de dos periódicos universitarios y esta experiencia le llevó a su pasión por la escritura y la investigación. Desde 1999 reside en Ghana, como he dicho.
Su pasión por el mar, las culturas africanas y la historia caribeña de los siglos XVII y XVIII le llevó a investigar la vida del pirata tinerfeño Amaro Pargo. Y lo ha hecho a conciencia.
-¿De dónde nace esa afición investigadora?
“Desde muy pequeño siempre quise disfrazarme de pirata en los carnavales y cuando mi padre me lo impedía cambiaba este disfraz por el de El Zorro”.
-Hombre, Marco…
“No, en serio, también tenía una amplia colección de Famobil, con la que me pasaba horas y horas jugando alrededor del gran barco pirata que los reyes Magos me habían traído, un seis de enero. Muy pronto llegaron los libros. No me perdía las aventuras de Sandokán, de Salgari, y con el tiempo me incliné por la novela histórica y por la literatura relacionada con la edad de oro de la piratería, con autores como Daniel Defoe, Alejandro Dumas y Alberto Vázquez-Figueroa, entre otros muchos”.
-Has escrito dos libros sobre Amaro Pargo y creo que vienen más. ¿Corsario, pirata?
“Ambas definiciones estuvieron presentes en distintos momentos de su vida. La línea que separaba al corsario del pirata era, en aquella época, mucho más fina de lo que solemos imaginar hoy”.
-¿Por qué?
“La etapa de Amaro Pargo como corsario estuvo vinculada a una patente de corso concreta y a una actividad relativamente breve, en comparación con el conjunto de su trayectoria marítima”.
-¿Y eso?
“En ocasiones recibió instrucciones para perseguir contrabandistas o “limpiar” determinadas zonas de la costa de Venezuela, pero también existen episodios en los que parece evidente que cruzó esa línea roja, tan delgada, que separaba la acción autorizada por la Corona de la simple depredación marítima. Resulta difícil encasillarlo en una sola categoría, pues el corso y la piratería convivían con frecuencia en los mismos escenarios y, en ocasiones, incluso en las mismas personas”.
-¿De dónde surge la amistad de la Siervita incorrupta de La Laguna y Amaro Pargo?
“El monasterio de Santa Catalina de Siena fue una de las instituciones de la sociedad lagunera más importantes de su época. No sólo desempeñó un papel religioso sino también económico, llegando incluso a financiar operaciones comerciales de destacados vecinos de la ciudad, entre ellos el propio Amaro Pargo”.
-¡Qué me dices!
“Es cierto. La vinculación de Amaro con el convento, donde vivía sor María de Jesús en clausura, fue continua, a lo largo de su vida, pues tres de sus hermanas vivieron también allí, llegando su hermana Juana a ser priora. Existía, pues, una conexión familiar y personal muy estrecha y resulta fácil imaginar que la espiritualidad de la Siervita llamara la atención de Pargo, que era una persona profundamente creyente. Es lógico pensar que encontrara en sor María de Jesús el consuelo y la orientación espiritual que buscaba”.
-¿Sabías que otro supuesto héroe de los mares, el pirata canario Cabeza de Perro, es un personaje de novela, alguien que nunca existió realmente?
“Pues fíjate que a Cabeza de Perro no lo he podido analizar. Sin embargo, por lo poco que he leído sobre él y el terror que dicen que llegó a generar en su época, estaríamos hablando de alguien que, de haber existido realmente, poco tuvo que ver con Amaro Pargo y con su forma de actuar. Mientras que Cabeza de Perro ha sido descrito como un personaje despiadado y cruel con sus víctimas, la documentación que he encontrado sobre Amaro Pargo apunta en otra dirección. Amaro no parecía ser de los que recurrían a la violencia extrema, como primera opción en sus abordajes. Más bien al contrario, daba la impresión de que prefería el engaño, la sorpresa o la intimidación para conseguir sus objetivos, sin necesidad de llegar a la violencia física”.
-Tela Roja es tu última novela. En ella narras las andanzas de Amaro Pargo. ¿Es todo verdad?
“Mucho de lo que en ella se cuenta, sí, pero no deja de ser una novela. Casi todo lo que digo en ella está respaldado por documentos, aunque como toda novela incorpora elementos de ficción para enlazar los acontecimientos de una forma que permita al lector sumergirse en la historia”.
-¿Algún episodio apasionante?
“Muchos. Pero uno de ellos, y cuyo alcance desconocía cuando empecé la investigación, es que Amaro Pargo sobrevivió al terrible huracán que asoló Martinica en 1713, cuando el navío San Luis, recién adquirido en Cádiz, quedó destrozado poco después de llegar al Caribe”.
-Y salvo la vida de milagro.
“Sí, Amaro Pargo sobrevivió, junto a una parte de los tripulantes y pasajeros, mientras que otros murieron durante la tormenta. Aquella tragedia constituye uno de los puntos de partida de Tela Roja, pues marcó profundamente la vida y la trayectoria de Amaro Pargo, que pasó de actuar por su cuenta a hacerlo al servicio de la Corona. Arruinado, tras la pérdida del navío San Luis, se convirtió en uno de los capitanes de mar vinculados al Asiento de Montesacro, la apuesta de Felipe V por crear una gran compañía comercial española capaz de competir con las grandes de Holanda y Gran Bretaña”.
-¿Cómo terminó Amaro Pargo y dónde está su tesoro, si lo hubo?
“Acabó sus días en su casa de la Calle Real de La Laguna, hoy calle de San Agustín, acompañado por su sirviente y amigo Cristóbal Linche, un mulato que regresó con él desde el Caribe y que permaneció a su lado hasta el final”.
-¿Y el tesoro?
“Durante sus últimos años, Amaro Pargo vivió retirado del mar, invirtiendo en propiedades, viñedos, tierras y casas, aunque manteniendo opciones comerciales con algunas de las familias más importantes del Norte de Europa. Las fuentes nos hablan también de un hombre carismático entre los más desfavorecidos ya que invitaba a diario a mendigos a su propia casa. Si hubo realmente un tesoro, Amaro fue transformándolo en patrimonio, propiedades y bienes repartidos por toda la isla de Tenerife”.
(La obra de Marco Polo suscita envidias entre otros investigadores, que lo han criticado. Sin embargo, el aluvión de datos que aporta en sus escritos invita a dar rigor a sus relatos, tan interesantes. El autor de Tela Roja ni siquiera se inmuta cuando opina sobre la envidia, sobre la que le pregunto.)
“Como cualquier investigación que toca personajes históricos, algunas personas han mostrado interés, apoyo y reconocimiento. Y otras han preferido ignorar algunos de mis hallazgos, a pesar de la relevancia documental de los mismos. Yo no compito con nadie, pero a veces parece que otros sí. Mi interés de siempre ha sido localizar documentos y sacar a la luz información nueva sobre el personaje. Al final, son los documentos los que hablan y los que permanecerán como base sobre la que seguirá perfilándose la vida de Amaro en el futuro”.
-Has vivido episodios apasionantes en tu vida de trotamundos. ¿Vale la pena?
“Sí, porque uno va caminando por el mundo buscando respuestas y sentido a la vida, a través de las personas, de las diferentes culturas, de los climas distintos y de las geografías lejanas. Sin embargo, llega un momento en el que uno comprende también que esas respuestas no están en tierras tan lejanas, sino en las cosas más cotidianas y sencillas”.
(Viajando con su mujer y sus hijos, en la selva de Ghana, Marco Polo me cuenta un ataque que sufrió por parte de unos desalmados, que lograron atrapar a su mujer. Se defendió como pudo y logró salvar a su familia y atropellar a sus acosadores. Un relato apasionante que creo que fue narrado por su hijo, con mucho éxito, en la universidad americana en la que estudia. En todo caso, un acto heroico. No cesó hasta dar caza, con la policía, a los delincuentes).
-¿Es cierto que has descubierto la clave que abría el sarcófago de la Siervita? ¿Había tres llaves en poder de tres personas distintas? ¿Cómo lo lograste?
“Bueno, lo que analicé fue una nota manuscrita que explica el procedimiento para la apertura del sarcófago. Se trata de un documento que se conserva en el Museo Sacro del Monasterio de Santa Catalina de Siena, cerrado al público desde la pandemia. Al poder acceder recientemente a este documento y transcribir su contenido comprobé que no sólo conservaba las instrucciones para abrir el sarcófago sino que identificaba a Amaro Pargo como uno de los custodios de las tres llaves necesarias para la apertura”.
-Muy interesante.
“Y lo más extraordinario es que esta información fue escrita por una de sus hermanas, que convivió con la Siervita en el convento, y que en la nota se refiere a él como “mi hermano Amaro”. Repito que es un hallazgo extraordinario”.
-Finalmente, Marco, una curiosidad. ¿Era Amaro Pargo un pirata bueno o un malvado?
“Amaro Pargo estuvo muy lejos de las figuras sanguinarias y crueles que asociamos a algunas leyendas de lo que se denomina edad de oro de la piratería. Fue un hombre de mar de gran carácter y también de gran corazón, que prefería el ingenio, la sorpresa y la intimidación a la violencia”.







