La visita que el papa León XIV iniciará este jueves, 11 de junio, supondrá la culminación de un compromiso que dejó pendiente su predecesor, el papa Francisco, quien expresó en varias ocasiones su deseo de viajar al Archipiélago para conocer de primera mano la realidad migratoria que vive la ruta atlántica. Fue en septiembre de 2024, durante el vuelo de regreso a Roma tras una gira por el Sudeste Asiático y Oceanía, cuando el pontífice confirmó públicamente que estaba valorando una visita a las Islas.
“Pienso un poco en esto: ir a Canarias porque allí se dan situaciones de migrantes que vienen del mar y me gustaría estar cerca de los gobernantes y del pueblo de Canarias”, señaló entonces Francisco ante los periodistas. La posibilidad de ese viaje había sido planteada meses antes por el presidente regional, Fernando Clavijo, durante una audiencia celebrada en 2024 en el Vaticano.
El jefe del Ejecutivo autonómico invitó al papa a conocer la situación migratoria de las Islas y le sugirió hacer escala en Canarias en caso de concretarse el viaje que Francisco contemplaba realizar a Argentina, un desplazamiento que finalmente tampoco llegó a materializarse. Ahora será León XIV quien haga realidad aquella intención. Su visita convertirá a Canarias en destino papal por primera vez en la historia, y marcará el noveno viaje de un pontífice a España.
Al respecto de este viaje apostólico la Diócesis de Canarias resalta que el Archipiélago “lleva años demostrando solidaridad, acogida y compromiso con miles de personas que llegan a nuestras costas buscando una vida mejor. Sin embargo, matizan que “Canarias puede, pero no sola”. Por ello, el obispo, José Mazuelos apuntó en un vídeo difundido a los medios de comunicación que la visita del León XIV pondrá la mirada del mundo sobre esta realidad y será una oportunidad para renovar el compromiso con la dignidad de cada persona, la fraternidad y la corresponsabilidad de toda la sociedad.
De esta manera, observó que los migrantes “no pueden irse a ningún lado”. “Están aquí porque salen o por barco o por avión, pero al mismo tiempo no tienen acreditación ni papeles para salir y se tienen que quedar aquí. Entonces se convierte esto, que es lo mismo que pasa en Lampedusa, en una cárcel sin muros”, dijo. Para Mazuelos, esta es una de las complicaciones de este tipo de inmigración y abogó por una respuesta “común”. “La solidaridad también se comparte -expuso-. ¿por qué no les damos una formación y los acogemos en corredores de hospitalidad?”, reflexionó.







