Una periodista preguntó al papa, en el avión, mientras viajaba a España, si era madridista. El pontífice sonrió, miró a la compañera y dijo: “El papa es de todos los equipos, pero Robert Prevost es del Real Madrid”. Si a ello unimos que ayer Florentino Pérez le dio una cuerada al aspirante a la presidencia, Enrique Riquelme, el fin de semana no pudo ser para mí más placentero. A pesar de que Florentino hace dos años que no nos da títulos, yo quería para él otra oportunidad, porque en los últimos tiempos nos ha regalado mucha gloria. Pero le pediría que se dedicara un poquito más al Real Madrid, porque ACS gana muchos millones y es una de las empresas más grandes del mundo, con 127.000 empleados y millones de euros de beneficios. Sería menester que Florentino se dedicara al Madrid y delegara algo en ACS. Ayer, el ciudadano Robert Prevost, que no el papa, recibió una camiseta del Real Madrid con el número 1. Se la entregó Florentino Pérez en el Bernabéu, que a partir de ahora ofrecerá conciertos, abrirá sus centros comerciales y será un negocio redondo para la entidad. Además, hoy martes tendremos sorpresa: se anunciarán las conversaciones para el fichaje de Vitinha, Olisse o de Joao Neves. Florentino ha ganado las elecciones (65%-35%) y también ha conseguido una victoria moral, que le permitirá volver a empuñar firmemente el timón del Real Madrid, la entidad deportiva más valiosa del mundo, según Forbes. Con Mourinho tiene el equipo la oportunidad de ganar la Copa de Europa número 16 y eso pondrá cohetes a la labor de Florentino, que tiene mi edad: creo que ya ha cumplido 79, yo los cumpliré en agosto. En fin, que el hispano-mexicano que pretendía la presidencia del club se ha quedado sin ella. Tendrá cuatro años para mejorar la oferta. Mientras tanto, chitón.
NOTICIAS RELACIONADAS
