El Gobierno venezolano cifró ayer en 2.645 los fallecidos por los terremotos, que se acumulan en morgues improvisadas al aire libre. Aunque no existe un número oficial de desaparecidos, los cálculos (de organismos externos) indican que podría haber unas 40.000 personas bajo los escombros. Las cifras las aportó el régimen después de dos días y tras las críticas de la ONU, que no se cree sus registros y, de hecho, subraya que ha preparado unas 10.000 bolsas para cadáveres.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, subrayó ayer que la fase de búsqueda y rescate continúa, transcurrida más de una semana desde el doble terremoto que asoló el centro de la costa venezolana. “Ayer se cumplieron ocho días del doble terremoto y, como se estila, decretamos el duelo nacional, pero no hemos cerrado la fase de búsqueda y rescate”, señaló la mandataria interina en una rueda de prensa en la que subrayó que allá donde existan “puntos activos” en los cuales se sepa que hay gente con vida, “sigue” esta etapa.
En esa línea, Rodríguez destacó la recepción de un grupo israelí “de muy alta preparación” que ayudará en el proceso de recuperación de las infraestructuras, así como a determinar si, en ciertos puntos de las zonas afectadas por los seísmos, hay personas con vida o cadáveres que deban ser rescatados antes de emprender cualquier otro proceso de infraestructura.
Asimismo, Rodríguez afirmó haber mantenido conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y con el Departamento de Estado de EE.UU. en aras de crear un fondo para la reconstrucción, con un equivalente inicial de 200 millones de dólares (174,8 millones de euros) que, precisó, van a ser “recuperados” del FMI.
Al hilo, apuntó que se han contabilizado 862 réplicas e insistió en la necesidad de “estar muy atentos a que las infraestructuras impactadas puedan sufrir un percance mayor producto de las réplicas. Nuestro objetivo, en este momento, además de salvar vidas, pasa por la atención integral de las víctimas y los planes a futuro de reconstrucción, donde al frente del Estado Mayor de Campamentos Transitorios, Vivienda e Infraestructura está el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez”, dijo.
Réplica política
Sobre las críticas de la oposición, afectados y la propia ONU, calificó de “miserable, desalmado y desconsiderado a un pueblo bajo angustia”. Así respondió a las dudas o reproches sobre la gestión y reacción a la destrucción lanzadas por víctimas, sus familiares, rescatistas internacionales o simples voluntarios que trabajan contrarreloj para retirar los escombros y encontrar supervivientes. La mandataria interina de Venezuela (ayer acababa su temporalidad, según lo dicho por Trump tras el golpe de Estado del 3 de enero) defendió el dispositivo de seguridad puesto en marcha desde las primeras horas para afrontar una catástrofe natural que, aparte de esos 2.645 muertos oficiales según el chavismo, ha dejado a unos 12.400 heridos.
Rodríguez rechazó las denuncias de falta de personal o maquinaria pesada y de que las búsquedas se han focalizado en funcionarios del Estado, dueños de empresas, amigos de personas con poder o con dinero. En este sentido, afirmó que todas esas críticas proceden de “laboratorios mediáticos” destinados a “crear caos” por una finalidad política. Según explicó, el despliegue policial y militar alcanzó los 4.000 funcionarios el primer día, ascendió a 11.000 a las 48 horas y, ahora, roza los 19.000 soldados y policías.






