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El 46% de las personas en tratamiento por adicciones en Canarias presenta ideas suicidas

Tres de cada cuatro usuarios sufren ansiedad severa, el 63% depresión y el 46% tiene ideas suicidas; las mujeres padecen mayor patología dual
Más de 11.500 personas reciben tratamiento en Canarias por adicciones a las drogas y juego
Imagen de recurso de una persona angustiada. DA

El Observatorio de Proyecto Hombre se refleja el aumento de los problemas de salud mental de las personas que acuden a tratamiento por adicciones, cada vez más presentes de forma simultánea, así como el aumento de edad de las mismas, el incremento de las mujeres en tratamiento.

La ONG dedicada a tratar, rehabilitar y reinsertar social y laboralmente a personas con problemas de adicciones, además de brindar apoyo a sus familias, destaca que en Canarias el 23% de las personas que pidieron ayuda presentaban un diagnóstico relacionado con la salud mental. De este modo, tres de cada cuatro personas en tratamiento por adicciones sufren ansiedad severa, el 63% depresión severa y el 46% ideación suicida. Las 364 entrevistas para solicitudes de información sobre tratamiento en los centros ambulatorios de La Palma, Tenerife y Gran Canaria presentaban problemas de salud mental. Por género, las mujeres atendidas por la organización, el 85% presentaba ansiedad severa y el 78% depresión severa, cifras superiores a las de los hombres.

Para Mary Carmen Lázaro, “las personas que vienen a pedirnos ayuda normalmente tienen ansiedad o depresión severa, con casos puntuales de esquizofrenia o psicosis”. En relación a la ansiedad, destaca “todo lo que viene detrás”, ya que “cuando una persona -con adicciones o no- va al médico y le recetan benzodiacepinas, entonces acaba teniendo una adicción nueva que es al tranquimazin”, y la problemática del abordaje de las patologías duales. “Hay tratamientos para la ansiedad o depresión graves que no se les puede dar a las personas adictas a sustancias. Hay múltiple evidencia científica que alerta que el trankimazin es un medicamento que provoca adicción, y a día que hoy se sigue recetando sin control en los Centros de Salud o es relativamente fácil encontrar esas pastillas en la calle”.

Aunque las personas atendidas y que solicitaron tratamiento durante 2025 presentan un perfil predominantemente masculino, representando el 76% de las demandas, se observa la mayor incorporación de mujeres a los recursos especializados, fruto del trabajo para visibilizar las adicciones femeninas, reducir barreras de acceso y adaptar la intervención a sus necesidades.

Las adicciones no pueden entenderse únicamente como un problema relacionado con el consumo de sustancias, sino como una realidad compleja en la que confluyen factores personales, familiares, sanitarios, económicos y sociales. “Trabajamos con las personas y sus vulnerabilidades. El consumo de cocaína, alcohol, crack, cannabis o benzodiacepinas es el síntoma, pero detrás hay sufrimiento”. Las mujeres presentan una mayor acumulación de factores de vulnerabilidad, aspectos que requieren respuestas terapéuticas específicas y especializadas. Uno de los indicadores más relevantes es la prevalencia de la violencia de género: casi dos de cada tres es víctima de violencia, confirmando la estrecha relación entre las experiencias traumáticas, las desigualdades de género y los procesos de adicción. También presentaban una mayor carga de responsabilidades familiares y de cuidados, que condiciona el acceso, permanencia y recuperación en tratamiento. La principal sustancia entre las mujeres es la cocaína (49%), seguida por el alcohol y el crack (ambas el 19%), pero también consumen benzodiacepinas y alcohol, sobre todo en solitario.

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