La DGT ha recordado a los conductores los riesgos de circular con lluvia durante el verano, especialmente después de jornadas con temperaturas muy elevadas. El motivo está en las condiciones de la carretera: las primeras gotas pueden mezclarse con el polvo y la grasa acumulados sobre el asfalto y reducir considerablemente la adherencia.
El aviso cobra especial importancia durante los viajes estivales. La propia Dirección General de Tráfico señala que el asfalto puede alcanzar temperaturas de unos 70 grados en verano, circunstancia que también acelera el deterioro de los neumáticos.
Por ello, la DGT recomienda extremar las precauciones cuando comienza a llover después de un periodo seco y reducir la velocidad desde las primeras gotas.
El peligro de las primeras gotas de lluvia
La explicación está en lo que ocurre sobre la carretera antes incluso de que se acumule una cantidad importante de agua.
La DGT señala que las primeras gotas se mezclan con el polvo y la grasa presentes en el asfalto, provocando una pérdida especialmente importante de adherencia. Si la lluvia continúa, la situación puede mejorar parcialmente al limpiarse y hacerse más uniforme la superficie.
Con la calzada mojada también aumenta la distancia necesaria para detener el vehículo. Por eso, Tráfico recomienda reducir la velocidad y aumentar la distancia de seguridad respecto al vehículo precedente.
La visibilidad es otro de los problemas. El agua, las salpicaduras de otros vehículos y el empañamiento de los cristales pueden dificultar rápidamente la conducción.
En estas circunstancias, la DGT aconseja utilizar las luces de cruce, comprobar el funcionamiento de los limpiaparabrisas y evitar aceleraciones o frenazos bruscos.
Qué hacer si el coche sufre aquaplaning
Cuando el agua comienza a acumularse sobre la carretera aparece otro riesgo: el aquaplaning.
Este fenómeno ocurre cuando los neumáticos no consiguen evacuar correctamente el agua y pierden contacto efectivo con el firme. El vehículo puede entonces deslizarse y dejar de responder con normalidad a la dirección.
La velocidad y el estado de los neumáticos son determinantes.
Si se produce aquaplaning, la recomendación de la DGT es sujetar firmemente el volante, evitar movimientos bruscos, no frenar y levantar suavemente el pie del acelerador hasta recuperar la adherencia.
La prevención empieza antes de salir a la carretera. Tráfico recuerda que la profundidad mínima legal del dibujo de los neumáticos es de 1,6 milímetros, aunque sus recomendaciones de conducción con lluvia elevan la referencia aconsejable hasta los tres milímetros.
La DGT también avisa del calor al volante
El peligro durante el verano no procede únicamente del estado de la carretera.
La DGT actualizó en julio de 2026 sus recomendaciones para viajar durante los meses de mayor temperatura. Entre ellas figura evitar las horas más calurosas del día siempre que sea posible.
Tráfico explica además que un exceso de calor dentro del vehículo puede incrementar hasta un 20% el riesgo de accidente y sitúa entre 20 y 23 grados la temperatura recomendable en el habitáculo.
El organismo aconseja también parar aproximadamente cada 200 kilómetros o cada dos horas, comprobar antes del viaje la presión de los neumáticos y planificar la ruta con antelación.
La propia DGT señala que una temperatura elevada dentro del coche puede favorecer la fatiga y afectar a las capacidades necesarias para conducir con seguridad.
Así, ante una tormenta de verano, las principales recomendaciones pasan por reducir la velocidad desde las primeras gotas, ampliar la distancia de seguridad, evitar maniobras bruscas y mantener los neumáticos en buen estado.






