cultura

DOCanarias se asoma este verano a la cinematografía y la historia de Cabo Verde

El festival de cine de realidad de Puerto de la Cruz, que se celebra entre el 8 y el 12 de septiembre, estrena en el Archipiélago las películas ‘Amílcar’ y ‘Nós, povo das ilhas’
Fotograma del documental ‘Amílcar’, de Miguel Eek. / DA

El Festival Internacional de Cine de Realidad de Canarias, que se desarrolla del 8 al 12 de septiembre en Puerto de la Cruz, se acerca a la realidad de Cabo Verde, país invitado que protagoniza una de las muestras informativas del festival. DOCanarias exhibirá las películas Amílcar (España, Portugal, Francia, Suecia, Cabo Verde, 2025), de Miguel Eek, y Nós, povo das ilhas (Portugal, Cabo Verde, Mozambique, 2025), de Elson Santos y Lara Sousa.

Las presentaciones, que cuentan con la participación de los creadores de las películas, significan dos estrenos en Canarias, mientras que la segunda cinta también es un estreno en España. Ambas se proyectan el 9 de septiembre en la Sala Timanfaya, a las 18.00 y a las 20.30 horas, respectivamente.

“El cine no es solo industria y oficio, también es conocimiento, patrimonio, identidad y una forma de comunicación con el mundo que nos sirve para derrumbar prejuicios y barreras y construir puentes y comunidad. La presencia de África en DOCanarias no es solo relevante: es esencial”, asegura Ángeles Jurado, jefa del Área de Cultura y Educación de Casa África, el consorcio público diplomático español con sede en Las Palmas de Gran Canaria.

MACARONESIA

La muestra dedicada a Cabo Verde permitirá conocer la historia de la constitución como Estado de la única república de los cinco archipiélagos de la Macaronesia. La película de Miguel Eek presenta a Amílcar Cabral, líder del movimiento anticolonial de Guinea-Bissau y Cabo Verde frente a Portugal, hasta su asesinato en 1973. En Nós, povo das ilhas, Elson Santos y Lara Sousa parten de una fotografía olvidada de guerrilleros caboverdianos entrenados en Cuba para reconstruir la historia silenciada de la lucha anticolonial impulsada por Cabral.

Con la prevención que plantea el hecho de que “hablar del cine africano en su conjunto sería ambiguo”, el cineasta caboverdiano Elson Santos cree firmemente en el “papel transformador del cine africano; es decir, un cine que proyecte la identidad y la cultura de África, pero que también invite a reflexionar sobre su realidad, capaz de proyectar una mirada desde dentro que rompa con las narrativas históricas estigmatizadas, especialmente con la mirada colonial exotizante, alejada del sensacionalismo que proyecta una imagen única de África vista únicamente a través de la miseria, la guerra y los animales salvajes; un cine que aborde los problemas del colonialismo y del racismo, así como la corrupción y el autoritarismo instaurados tras las independencias”. “En definitiva -argumenta-, no solo se trata de crear nuevas narrativas, sino también de ofrecer una perspectiva crítica y reflexiva sobre las narrativas ya existentes y dominantes”.

Imagen del film ‘Nós, povo das ilhas’, dirigido por Elson Santos y Lara Sousa. / DA

CREENCIAS Y PREJUICIOS

“El cine ofrece una oportunidad extraordinaria para abrirnos a otras maneras de mirar el mundo y cuestionar las creencias y los prejuicios que todos arrastramos”, afirma el cineasta Miguel Eek, nacido en Madrid, criado entre Mallorca, Estocolmo y Barcelona y director de la biografía del líder independentista caboverdiano, filmada en 16 mm y construida con archivos inéditos y un diario imaginario a partir de los escritos íntimos de Cabral. Una película atravesada por los derechos humanos, las utopías, el amor interracial, la ambición, la guerra y la traición.

Ambas películas abordan su temática mediante el empleo de archivos históricos, lo que les plantea dificultades, retos y contradicciones. Santos apunta que “la mayoría de los archivos sobre las luchas de liberación permanecen guardados en los antiguos países colonizadores y, muchas veces, el acceso a ellos es difícil y costoso. Al utilizarlos, el cine permite ampliarlos y extenderlos más allá de los espacios donde permanecen confinados”.

Eek subraya “el coste extraordinariamente elevado de los archivos fílmicos” y enfatiza que su película conlleva “una paradoja”, por ser un proyecto “con financiación procedente de países que fueron potencias coloniales”, a lo que se une el que se hace “desde Europa, con un equipo mayoritariamente blanco”. “Aunque Amílcar es una película claramente anticolonial, también es, en cierto modo, neocolonial; este es un tema esencial. Desde el principio intentamos asumir esa contradicción, en lugar de ocultarla”.

La construcción de visiones genuinas y alternativas a los discursos hegemónicos significa “descolonizar la mirada e implica, por tanto, descolonizar las estructuras”, apunta Santos. “Entender el colonialismo y la mirada colonial constituye una de las funciones esenciales del cine”, apostilla el realizador.

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