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Elena y Maica, dos emprendedoras canarias que han dejado su huella en la IA

Ashotel destaca a dos jóvenes canarias que, con proyectos distintos, ya han probado su bagaje con aportaciones para mejorar la salud o facilitar el trabajo de empresas, que han sido reconocidas con galardones y que no temen el futuro si hay contrapesos
Elena y Maica, dos emprendedoras que han dejado su huella en la IA
Elena Alcover, segunda de pie, junto a su equipo de ingeniería en IA, con el que aporta a las empresas múltiples fórmulas para mejorar el uso de datos y sus decisiones estratégicas.

El talento y la pasión muchas veces se irradian y es lo que les pasa a Elena Alcover y a Maica Amador Marrero. Dos jóvenes emprendedoras canarias que triunfan ya en el competitivo mundo de la Inteligencia Artificial y que han logrado diversos reconocimientos, como su próxima participación en la Semana de la IA que organiza Ashotel, por sus aportaciones para mejorar y facilitar el trabajo de las empresas. Dos inquietas y triunfantes jóvenes que, pese a la imprescindible cautela y apuesta por los buenos usos, no tienen miedo al presente y futuro de la IA si la humanidad siempre queda por encima y no se aporta información que no se debe a ciertas plataformas. Un debate que se expande ante las revelaciones de expertos que han encendido las alarmas por sus experiencias y temores sobre un posible apocalipsis del mismo ser humano que comenzó a computar en plena II Guerra Mundial para descifrar Enigma.


A Elena Alcover, natural de Santa Cruz de Tenerife, licenciada en Matemáticas por la ULL y ahora en Argentina por su trabajo, se le nota su seguridad y pasión sobre sus contribuciones. Ejerce como CEO de DataGrowth, consultora canaria de IA y datos, que fundó hace tres años junto a Pablo Ramos y que acompaña a las empresas en su transformación hacia un modelo asentado en datos mediante la informática, automatizaciones, aprendizaje automático e inteligencia de negocios. Tras seis años en esto, con experiencia en grandes empresas en la Península una vez que terminó el Grado (como Accenture, Inditex y Caixabank), hoy cuenta con un equipo propio de ingeniería de IA, para lo que volvió a Tenerife para fundar y asentar su empresa.


En declaraciones a DIARIO DE AVISOS, Elena dice que tuvo claro que “la cuna del emprendimiento debía ser Canarias para aportar al tejido empresarial de las Islas”. Según recalca, su servicio consiste en “cualquier tipo de ayuda que necesite una pyme o una gran empresa con sus datos o con una tecnología de IA. Lo que hacemos es cubrir todo el ciclo de cualquier proyecto relacionado con el dato, desde montar infraestructuras, bases de datos, modelados… Nuestro reto consiste en conseguir que todos los datos que almacena una compañía en diferentes fuentes y orígenes se puedan unificar y hablen el mismo idioma para que aporten valor. Es decir, que cualquier decisión estratégica se fundamente en datos para una mayor posibilidad de éxito”.


Elena explica que, “últimamente, la mayoría de los proyectos que hacemos giran en torno a la IA, que es lo que demanda el mercado y, por tanto, nos hemos tenido que adaptar a estas tendencias. La mayoría consisten en automatizaciones de procesos que hacen las empresas de forma muy manual: los estudiamos, diseñamos esos flujos y los automatizamos para que se ahorren mucho tiempo en esas tareas diarias”. También abordan la atención al cliente o resumen documentos o conceptos “clave” para que los trabajadores puedan hacer uso de esa información. Asimismo, desarrollan “numerosos agentes: IA personalizadas pensadas para ciertas tareas concretas del día a día, también para ahorrar tiempo”.

“ERA REVOLUCIONARIA”


A su juicio, la humanmidad vive en una “era revolucionaria” con la IA. “Un cambio industrial muy grande de la mano de estas nuevas tecnologías y herramientas, que además han entrado en nuestras vidas de manera muy acelerada. Se trata de un cambio rápido y que también se ha democratizado y se ha hecho disponible de forma muy veloz. Muy rara es la persona que hoy, en Canarias o España, no tenga acceso con un clic a una herramienta de IA, como también es rara una persona que, en su día a día y no solo en su ámbito laboral, no use estas herramientas para su toma de decisiones diarias o consultar cualquier curiosidad. Por tanto, nos encontramos ante un reto que, de forma muy rápida, ha llegado a todas las familias y compañías”.


Desde su experiencia, considera que se trata de una tecnología “positiva”, pero siempre que “seamos nosotros los que estamos por encima y que sea una herramienta ágil que nos ayude en nuestras tareas diarias, pero nunca que nos sustitiya. Cada persona debe hacer una relfexión en su trabajo sobre cuántas tareas son repetitivas y, después, canalizarlo con la IA y concentrarnos en aquello con lo que aportamos valor a la empresa o los compañeros y no puede hacer una máquina. Habría que reducir al máximo la carga burocrática. No hay que temer a la IA, sino entenderla como una herramienta, como un acompañamiento del día a día y sí creo que, para que aporte valor, ha de ir acompañada siempre de una persona experta en la temática que queremos desarrollar, y es ahí donde realmente está su impacto, en esa fusión entre el conocimiento funcional del área y cómo usar esa IA para potenciar y aportar algo. Espero que, para las próximas decenios, haya un cambio en la regulación. El reto ya no es tanto matemático o computacional, sino que grandes organizaciones, como la UE o a escala global, aporten esas regulaciones éticas que no han seguido el ritmo de la IA. Espero que, en los próximos años, se construya una IA más ordenada y con una regulación más fuerte y concreta”.


Por su parte, Maica Amador Marrero es graduada en Ciencias de Datos y doctora en Turismo y Gestión, rama investigación videojuegos, emprendedora tecnológica e investigadora en el Instituto Universitario de Cibernética, Empresa y Sociedad de la Universidad de Las Palmas. También ejerce de CEO tras cofundar Sparkling Tech Solutions S.L. y el Observatorio de la Osa Menor, empresas tecnológicas canarias especializadas en IA, videojuegos, neurociencia aplicada y análisis de datos. Una compañía emergente que desarrolla soluciones innovadoras que buscan generar impacto social uniendo estos distintos campos del conocimiento para aportar herramientas al servicio de las personas. Entre otras aportaciones, lidera iniciativas sobre salud digital, envejecimiento activo, experiencias de usuario y transferencia tecnológica, siempre bajo el análisis del comportamiento del consumidor digital, los videojuegos y las nuevas formas de interacción entre personas y tecnología. Y todo con una meta clara y reivindicativa de su terruño: demostrar que desde Canarias resulta posible desarrollar soluciones tecnológicas avanzadas, éticas y escalables al servicio de las personas y del territorio.


Según traslada a este periódico, “mi trayectoria siempre ha estado ligada a la innovación y al comportamiento humano. En los últimos años, especialmente a la investigación, análisis de datos y videojuegos. De hecho, últimamente desarrollo investigaciones científicas sobre el comportamiento y los parámetros de las personas en los videojuegos y creo que esta mezcla de innovación, investigación y tecnología es la que hace que surja en 2024 nuestra empresa, de la que soy cofundadora junto a Carlos y Carmen y ya somos ocho, creciendo de forma exponencial y rápida, con una gran aceptación en el mercado por la que estamos muy contentos”.


Este éxito les ha deparado ya premios y certificados, les designaron mejor sturtup (empresa emergente) universitaria de 2025 a escala nacional, pertenecen al Top 101 de España y están certificados con el sello internacional Women Owned de WEConnect International. Ella pertenece al consejo de esta entidad en España y ejerce de vocal de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Las Palmas. Además, forma parte de la Fundación Hermes y se muestra muy orgullosa de que sus socios y trabajadores sean canarios. “Lo que buscamos es hacer tecnología con aplicación real en la sociedad canaria. Para nosotros, la tecnología no es el fin: nos preguntamos qué problema podemos resolver y, ahora, tenemos proyectos sobre salud enfocados a los mayores, con alto porcentaje de investigación y siempre dirigidos a la población vulnerable, bien con personas con fases temprana o avanzadas de deterioro cognitivo. Sobre todo, productos para el Alzheimer”.

El gran riesgo, “no haber educado bien a la población sobre la IA”

Ahora que se advierte tanto sobre la IA, Maica cree que “hay mucho ruido porque la población está muy digitalizada y, así, existen más peligros, pues todos pueden desarrollar productos, imágenes, redacciones, entregar datos… Tengo miedo porque no se ha educado a la sociedad sobre un uso adecuado. Un gran riesgo es pensar que la IA siempre tiene razón, pero otros se sobredimensionan y la IA no es la de Terminator y no quita empleo, sí las automatizaciones”. Lo dice alquien que investiga tecnología (aún no comercializada) para recuperar recuerdos de mayores con videojuegos y patrimonio, prediciendo decisiones. Además, analiza el infllujo del clima en la salud (vía satélite: la panza burro, por ejemplo). Es decir, dos grandes usos de algo que debe servir “solo como apoyo.

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