La Fundación Cristino de Vera-Espacio Cultural CajaCanarias (San Agustín, 18, La Laguna) presentó este viernes Esteban Vicente. Umbrales de luz, una muestra que acerca por primera vez a las Islas una selección de obras de este destacado representante de la pintura española del siglo XX. La exposición podrá visitarse hasta el 28 de febrero de 2027, de martes a viernes, de 10.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas, y los sábados, de 10.00 a 14.00 horas.
La inauguración contó con la presencia de Humberto Orán, presidente de la Fundación Cristino de Vera, y Ana Doldán, comisaria de la muestra y directora del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente (Segovia).
Orán abrió el acto destacando la relevancia de Esteban Vicente (1903-2001) en la pintura del siglo XX y la dimensión internacional de una trayectoria marcada por el diálogo entre distintas tradiciones artísticas.

Ana Doldán señaló que esta propuesta permite comprender la evolución del lenguaje pictórico de Esteban Vicente y la coherencia que articula las distintas etapas de su trayectoria. Explicó cómo su pintura fue alejándose progresivamente de la representación de la realidad para explorar las posibilidades expresivas de la luz, el color, la materia y la emoción.
NUEVAS FORMAS PARA EXPRESARSE
Según expuso, el título de la muestra alude precisamente a ese proceso de transformación: el tránsito desde un mundo reconocible hacia una realidad plástica autónoma, en la que la pintura deja de tener como objetivo principal reproducir lo visible para convertirse en una experiencia en sí misma. Retratos, paisajes, escenas familiares, collages y composiciones abstractas conforman un recorrido que, pese a la diversidad de técnicas y lenguajes, responde a una búsqueda constante de nuevas formas de expresión.
Doldán destacó, asimismo, que las primeras obras de Vicente revelan un diálogo entre la tradición y la modernidad. Aunque la figura y el paisaje siguen siendo reconocibles, ambos comienzan a adquirir autonomía dentro de la composición.
La llegada del artista a Estados Unidos marcó un punto de inflexión. El conocimiento del cubismo, especialmente de la obra de Juan Gris, contribuyó a consolidar su concepción de la pintura como una construcción autónoma. A ello se sumó el contacto con la Escuela de Nueva York, que amplió sus posibilidades expresivas mediante el gesto, el movimiento y la energía de la pintura de acción. En torno a 1950, Vicente participó así en el contexto de renovación de la pintura estadounidense, sin renunciar a una sensibilidad propia vinculada a sus raíces españolas.
Como conclusión, Ana Doldán planteó Esteban Vicente. Umbrales de luz como una invitación a contemplar cada obra como un espacio de transición entre la realidad visible y la experiencia pictórica. Una trayectoria en la que el mundo exterior se transforma progresivamente en paisaje interior.





