La ley no recoge el término “pollo de corral” y esto significa que no existen requisitos para que una de estas carnes se considere como tal. Es decir, que el pollo de corral no existe. De todas formas, algunas personas sí están convencidas de ello y utilizan un truco para identificarlos en estos comercios: “Si es de color anaranjado, se trata de pollo criado en libertad”. Sin embargo, esta pista también es falsa.

La única clasificación que recoge la ley es la de “ave de corral”. Eso sí, no tiene nada que ver con el tipo de crianza de los animales, simplemente engloba al Gallus domesticus, al pavo, al pato, a las ocas y a las pintadas. Pueden haber vivido en una jaula durante todas su vidas y ser consideradas igualmente como de corral.

El color naranja de la piel no sólo puede obtenerse al dar de comer a los pollos zanahoria o maíz. Existen aditivos para los piensos comunes de aves de corral que pueden colorear de manera artificial la piel de los pollos. Los aditivos que se emplean son seguros y no causan problemas para la salud, pero el teñido de la carne se haría de manera intencionada.

Si queremos comprar un pollo que ha sido criado en libertad, debemos encontrar la denominación de pollo campero, campero tradicional o campero criado en total libertad. De todas formas, debemos saber que, desde el punto de vista nutricional, uno y otro tipo de pollo no casi presentan diferencias.

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