Estos son los delitos que más crecen en Canarias este verano según las cifras oficiales del Ministerio del Interior
Ciberestafas, robos con violencia y hurtos: los delitos que más se han disparado en Canarias en el último año
Los datos consolidados en Canarias del Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior y del Instituto Canario de Estadística (ISTAC) permiten trazar una radiografía actualizada de la delincuencia en Canarias durante este verano de 2026. La imagen general que se desprende es contradictoria a primera vista: mientras algunos tipos delictivos muestran un fuerte crecimiento (especialmente los relacionados con las nuevas tecnologías), otros mantienen tendencias descendentes o estables. Y en el conjunto agregado, Canarias sigue registrando tasas de criminalidad inferiores a la media nacional española, un dato que muchas veces queda en segundo plano en el debate público.
El análisis de los últimos balances oficiales permite identificar patrones claros. Estos son los tipos delictivos que más crecen en el archipiélago canario este verano, los que se mantienen estables o descienden, y las recomendaciones que las fuerzas de seguridad canarias trasladan a la ciudadanía para reducir el riesgo de ser víctima de los delitos más frecuentes de la temporada.
Los delitos que más crecen en Canarias este verano
La tendencia dominante en Canarias, como en el resto de España, es el crecimiento sostenido de los ciberdelitos en Canarias. Es la categoría delictiva que más rápido se está expandiendo y la que más preocupa a las fuerzas de seguridad. Las estafas informáticas y los fraudes online registran incrementos sostenidos de dos dígitos año tras año e incluyen tipologías tan variadas como el phishing bancario (falsos correos de bancos que roban credenciales), las estafas del «hijo en apuros» (SMS fraudulentos suplantando a un familiar), los fraudes en compraventa online (Wallapop, Vinted, Milanuncios) y las estafas románticas por redes sociales.
La suplantación de identidad digital crece de manera paralela, muy vinculada al robo de credenciales bancarias y de cuentas de redes sociales. Y la extorsión digital, incluyendo la sextorsión, aumenta especialmente entre víctimas jóvenes y adolescentes, un dato que preocupa cada vez más a las autoridades educativas y sanitarias.
Los expertos policiales atribuyen este incremento a la digitalización acelerada de la vida cotidiana canaria post-pandemia, al envejecimiento de una parte de la población (que resulta más vulnerable a estas estafas) y a la creciente sofisticación técnica de las redes criminales internacionales que operan desde el extranjero. El fenómeno es global, pero el impacto cotidiano es real y las comisarías canarias registran ya cientos de denuncias mensuales solo por estas tipologías.
El segundo gran vector de crecimiento delictivo en verano son los hurtos y pequeños robos en playas, chiringuitos y zonas turísticas. Los datos oficiales confirman que los hurtos en playas (sustracción de móviles, carteras, bolsos, gafas de sol y otros efectos dejados sobre la toalla) crecen sistemáticamente cada verano en el archipiélago. Los robos con violencia en zonas turísticas se concentran especialmente en municipios del sur de Tenerife y de Gran Canaria, donde la concentración turística es máxima.
Y los robos con fuerza en viviendas vacacionales también experimentan un pico estacional entre julio y septiembre. Las principales causas son la mayor concentración de turistas descuidados, el aumento de dinero en efectivo circulante en zonas de ocio y la propia estacionalidad del delito organizado, que se desplaza hacia las zonas de mayor densidad turística durante los meses de verano.
Además, tres ámbitos preocupan especialmente a las autoridades. El narcotráfico atlántico mantiene a Canarias como punto estratégico de las llamadas «rutas atlánticas» del tráfico de cocaína procedente de Sudamérica, con operativos coordinados por el Servicio de Vigilancia Aduanera, la Policía Nacional, la Guardia Civil y agencias internacionales como la DEA, la NCA británica y Frontex.
La violencia machista y en el entorno familiar mantiene tasas similares a la media nacional, con un aumento de denuncias que los expertos interpretan como mayor visibilización del problema más que como crecimiento estructural. Y los delitos de odio y el discurso hostil en redes sociales preocupan a las autoridades por su crecimiento reciente, especialmente vinculados a la migración irregular, la vivienda y las tensiones sociales del modelo turístico canario.
Canarias sigue registrando tasas de criminalidad global inferiores a la media nacional española, con un incremento marcado de los ciberdelitos y una relativa estabilidad en los delitos violentos convencionales.
Los delitos que descienden y cómo protegerse
No todos los tipos delictivos crecen en Canarias este verano. Varias categorías han mostrado tendencias estables o levemente descendentes en los últimos ejercicios. Los homicidios y asesinatos mantienen una tasa muy baja y estable, en línea con las cifras europeas más bajas. Los robos con violencia e intimidación están relativamente estables tras el pico registrado durante los meses posteriores a la pandemia.
Los robos con fuerza en domicilios descienden de manera sostenida en los últimos años, gracias en parte a la mejora de los sistemas de seguridad residencial y a la mayor eficacia de los cuerpos policiales en su detección. Y la sustracción de vehículos continúa a la baja, en línea con la tendencia del resto de España, donde los sistemas antirrobo modernos han reducido drásticamente la viabilidad de este tipo de delito.
El dato más importante para contextualizar todo el debate es que Canarias sigue registrando tasas de criminalidad global por debajo de la media española. El archipiélago se sitúa habitualmente entre las comunidades españolas con menor tasa de criminalidad por cada mil habitantes, junto a Galicia, Asturias o Extremadura. Este dato conviene tenerlo presente para no distorsionar la percepción social de la seguridad en el archipiélago y para dimensionar correctamente el debate público sobre seguridad ciudadana canaria, que en muchas ocasiones se ve amplificado por titulares mediáticos sensacionalistas o por percepciones alimentadas por sucesos puntuales que no representan la tendencia general.
Las autoridades policiales canarias insisten en algunas recomendaciones básicas para reducir el riesgo de ser víctima de los delitos que más crecen este verano. En materia de ciberdelitos, no facilitar credenciales bancarias por SMS, correo o teléfono; activar la doble autenticación en cuentas bancarias y redes sociales; no confiar en ofertas o urgencias sospechosas y verificar siempre por canales oficiales antes de realizar transferencias.
En materia de hurtos en playa, no dejar objetos de valor sin vigilancia; usar taquillas o servicios de custodia cuando estén disponibles; llevar solo el dinero mínimo indispensable y evitar exhibir efectos electrónicos o joyas de valor. En materia de robos en viviendas vacacionales, cerrar todas las puertas y ventanas al salir; instalar sistemas de vigilancia básicos y no compartir en redes sociales el momento exacto en que la vivienda está vacía.
Para denuncias urgentes, el teléfono de emergencias sigue siendo el 112. Para denuncias no urgentes, se puede acudir a cualquier comisaría o cuartel de la Guardia Civil, o utilizar la denuncia telemática del Ministerio del Interior en administracion.gob.es. La colaboración ciudadana es una de las herramientas más eficaces con las que cuentan las fuerzas de seguridad para combatir los delitos que este verano están creciendo más rápido en el archipiélago canario.