Los últimos datos publicados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) confirman que Canarias ha cerrado el invierno climatológico con un balance que, aunque se considera dentro de la normalidad en términos generales, ha sido notablemente más húmedo de lo habitual. Entre el 1 de diciembre y el 28 de febrero, el archipiélago registró precipitaciones que alcanzaron el 122% de los valores normales para esta época del año.
Este incremento de las lluvias se explica en gran medida por la presencia recurrente de borrascas atlánticas que han afectado a España durante los últimos meses. Según los registros meteorológicos, desde el inicio del invierno han pasado por el país 17 borrascas de alto impacto, entre ellas sistemas como Francis, Harry o Regina.
Aunque muchas de estas borrascas no impactaron directamente sobre Canarias, su posición en el Atlántico favoreció la llegada de frentes nubosos y precipitaciones al archipiélago. Los meteorólogos señalan que la ubicación de estas borrascas en el entorno del golfo de Cádiz permitió que las islas recibieran parte de la humedad asociada a estos sistemas.
Este patrón atmosférico de la AEMET ha tenido efectos especialmente visibles en las islas orientales. Lanzarote y Fuerteventura han registrado algunos de los episodios de lluvia más significativos de este invierno, algo que contrasta con el comportamiento habitual del clima en estas zonas más áridas del archipiélago.
La AEMET explica por qué ha llovido más de lo normal en Canarias
Los expertos de la AEMET en Canarias destacan que el invierno ha mantenido temperaturas cercanas a los valores medios, pero con un comportamiento más activo en cuanto a precipitaciones. La sucesión de frentes asociados a las borrascas atlánticas ha permitido acumular lluvias de forma progresiva durante los últimos meses.
En muchas ocasiones, estas precipitaciones han llegado en forma de lluvias débiles o moderadas que se han repetido durante varios episodios, lo que ha contribuido a aumentar el acumulado total de lluvia en el archipiélago.
Los meteorólogos de la AEMET también señalan que la interacción entre los sistemas de bajas presiones del Atlántico y los vientos alisios ha favorecido la formación de nubosidad y precipitaciones en diferentes zonas de las islas, especialmente en aquellas orientadas al flujo húmedo procedente del océano.
Este comportamiento atmosférico ha permitido que el archipiélago “pesque” lluvia incluso cuando las borrascas no se situaban directamente sobre Canarias, un fenómeno relativamente frecuente en el clima de la región.
Prealertas por viento y fuerte oleaje en varias islas
Coincidiendo con este escenario meteorológico, la Dirección General de Emergencias y Seguridad del Gobierno de Canarias ha activado dos situaciones de prealerta por fenómenos meteorológicos adversos: una por viento y otra por fuerte oleaje.
La prealerta por viento entró en vigor a las 16:00 horas de este lunes y se ha declarado teniendo en cuenta la información facilitada por la AEMET y en aplicación del Plan Específico de Emergencias de Canarias por Riesgos de Fenómenos Meteorológicos Adversos (PEFMA).
Las zonas afectadas incluyen amplias áreas de varias islas, entre ellas las cumbres, el este, sur y oeste de Gran Canaria; las cumbres y el oeste de La Palma; además de La Gomera, El Hierro, Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura.
Según las previsiones meteorológicas, las rachas máximas de viento podrían alcanzar los 70 kilómetros por hora en algunas zonas expuestas, especialmente en áreas de cumbre y vertientes abiertas a los vientos alisios.
Ante esta situación según la AEMET, las autoridades recomiendan adoptar medidas de precaución básicas para reducir riesgos. Entre ellas se encuentra evitar desplazamientos innecesarios, asegurar puertas y ventanas, retirar objetos de balcones y azoteas y prestar especial atención a estructuras susceptibles de desprendimiento.
En entornos urbanos se aconseja mantenerse alejado de edificios antiguos, cornisas, muros, andamios o elementos del mobiliario urbano que puedan caer por efecto del viento. También se recomienda evitar caminar por zonas arboladas o próximas a obras.
En áreas de montaña o de cumbre, los servicios de emergencia recuerdan que es importante extremar las precauciones y evitar transitar por zonas expuestas al viento o cercanas a acantilados y laderas inestables.
En el litoral, la prealerta por fuerte oleaje obliga a vigilar el estado del mar y evitar acceder a espigones, paseos marítimos o zonas donde las olas rompan con fuerza. Las autoridades insisten en no navegar ni realizar actividades en el mar mientras persistan las condiciones de temporal.
La evolución de la situación meteorológica seguirá siendo monitorizada por la AEMET y por los servicios de emergencias del archipiélago, que continuarán actualizando las previsiones y recomendaciones en función de cómo evolucione el viento y el estado del mar en las próximas jornadas.