Lo que está pasando bajo el Teide «no tiene precedentes»: suelta más CO₂ y se está deformando
4.700 terremotos en una semana: el año en que el Teide no ha dejado de temblar
El subsuelo de Tenerife lleva todo 2026 en movimiento bajo El Teide, y las cifras acumuladas dibujan un año sin comparación posible. Desde que el Instituto Geográfico Nacional e INVOLCAN detectó el primer enjambre sísmico bajo Las Cañadas del Teide con la red de vigilancia actual, el 2 de octubre de 2016, se han contabilizado dieciséis episodios de estas características. Más de la mitad se concentran en este ejercicio.
La escalada se entiende mejor con los episodios concretos. En febrero se registraron cerca de 4.700 terremotos en una sola semana, con tres enjambres encadenados en apenas siete días. En julio, otro episodio superó los 1.000 microterremotos según el IGN, mientras Involcan elevaba el recuento a cerca de 2.000 eventos sin evidencias de remisión. El director del IGN en Canarias, Itahiza Domínguez, describió aquellos picos con una frase que resume bien la intensidad: hay un evento cada minuto, a veces cada medio minuto, cada 20 segundos.
Qué son exactamente estos terremotos del Teide
Conviene precisar de qué se está hablando, porque la palabra terremoto no ayuda. Se trata de eventos sísmicos híbridos en El Teide, una señal que mezcla fractura de roca con movimiento de fluidos. Sus magnitudes se mantienen por debajo de 0,8 y sus focos se sitúan entre los 7 y los 15 kilómetros de profundidad, en la zona oeste y suroeste de la caldera. Ninguno ha sido sentido por la población de Tenerife. Solo existen en los sismógrafos.
La hipótesis que manejan los organismos de vigilancia es la de una inyección de volátiles hidrotermales de origen magmático en el sistema hidrotermal de la isla. Dicho en términos llanos: gases y fluidos calientes procedentes de niveles profundos se abren paso por las grietas del subsuelo, y cada vez que encuentran una fractura nueva, se genera una señal. No es magma ascendiendo hacia la superficie. Es presión que se redistribuye.
La hipótesis está respaldada por dos evidencias independientes: el incremento de la emisión difusa de CO₂ en el cráter del Teide y una ligera deformación del terreno detectada en el sector noreste del edificio volcánico.
Por qué nadie ha activado el semáforo volcánico
Es la pregunta que se repite cada vez que la palabra Teide entra en tendencias, y la respuesta de los organismos es constante. El IGN insiste en que este tipo de episodios no aumenta el peligro de erupción a corto plazo en Tenerife, y recuerda que tiene desplegada en la isla una red de más de cien estaciones, equipos y puntos de muestreo fijos que permiten un seguimiento en tiempo real de cualquier cambio en sismicidad, deformación o geoquímica. El Gobierno de Canarias, por su parte, ha descartado activar el semáforo volcánico pese a la recurrencia de los enjambres.
Hay además un patrón que se repite y que resta dramatismo al asunto: estos episodios suelen remitir espontáneamente en cuestión de horas. Ocurrió con los siete enjambres de febrero y ha vuelto a ocurrir después. La actividad se concentra en el subsuelo de los municipios de Guía de Isora, Vilaflor de Chasna y Santiago del Teide, y en algunos episodios en la zona de Pico Viejo, siempre a profundidades que ningún vecino de Tenerife nota.
Dicho todo eso, el dato de fondo sigue ahí y merece registrarse sin alarmismo pero sin minimizarlo: la actividad sismovolcánica inusual que arrancó en febrero de 2026 continúa, y la concentración de episodios en un solo año no tiene precedentes desde que existe la red de vigilancia actual. Eso no anticipa nada, pero sí describe un sistema volcánico que está haciendo algo distinto a lo que hacía hace una década.
La conclusión razonable para quien vive en Tenerife es la menos espectacular de todas. Un volcán activo en reposo produce señales, y esas señales se miden. Que hoy se cuenten 4.700 microterremotos donde hace veinte años no se habría contado ninguno dice más de la capacidad de los instrumentos que del volcán. Lo relevante no es que el Teide tiemble, sino que se sepa exactamente cuánto, dónde y por qué.