Los océanos cubren más del 70% de la superficie del planeta, pero gran parte de ellos sigue siendo un misterio para la ciencia. Un nuevo estudio científico ha revelado una cifra que ha sorprendido incluso a los propios investigadores: la humanidad solo ha observado visualmente una fracción minúscula del fondo marino profundo.
Según la investigación publicada en la revista científica Science Advances, los científicos estiman que solo se ha explorado entre el 0,0006% y el 0,001% del lecho marino profundo, es decir, las zonas del océano situadas a más de 200 metros de profundidad.
Este porcentaje representa un área comparable al tamaño del estado estadounidense de Rhode Island. Sin embargo, esa superficie es insignificante si se tiene en cuenta que el fondo oceánico profundo cubre aproximadamente dos tercios de toda la superficie terrestre.
Los investigadores como Katy Croff advierten de que este enorme vacío de conocimiento significa que gran parte del mayor ecosistema del planeta sigue prácticamente sin estudiar.
Los océanos profundos siguen siendo uno de los grandes misterios del planeta
El fondo oceánico profundo se caracteriza por condiciones extremas. A grandes profundidades, la presión es enorme, las temperaturas suelen estar cerca del punto de congelación y la luz del sol no llega.
A pesar de estas condiciones, estas zonas albergan una enorme diversidad de organismos. Muchos de ellos presentan formas de vida extrañas y adaptaciones biológicas únicas que aún están siendo estudiadas por los científicos.
Además, el lecho marino profundo desempeña un papel clave en el equilibrio del planeta. Estas regiones participan en procesos fundamentales como el almacenamiento de carbono y la regulación del clima global.
Los expertos también creen que en estas zonas podrían encontrarse miles de especies desconocidas para la ciencia, algunas de las cuales podrían tener un gran valor científico o médico. La mayor parte de lo que se sabe actualmente sobre estas regiones proviene de observaciones realizadas mediante tecnología submarina especializada.
Para estudiar el fondo oceánico, los investigadores utilizan sumergibles tripulados, vehículos operados remotamente (ROV), robots submarinos autónomos o cámaras remolcadas desde barcos. Estos equipos permiten capturar imágenes y vídeos de zonas a las que los humanos no pueden acceder directamente en los océanos.
Un análisis de miles de inmersiones en aguas profundas
Para realizar este estudio, los investigadores recopilaron un total de 43.681 registros de inmersiones en aguas profundas que incluían imágenes del fondo marino. Posteriormente analizaron estos datos utilizando dos métodos diferentes para estimar la superficie total del lecho marino que ha sido observada visualmente.

El primer método consistió en rastrear la trayectoria de los vehículos submarinos durante cada inmersión. Mediante este sistema, los científicos calcularon que se habían explorado aproximadamente 822 millas cuadradas del fondo oceánico.
El segundo método se basó en el tiempo que cada vehículo permanecía en contacto con el fondo marino. Este cálculo elevó la estimación hasta unas 1476 millas cuadradas. Incluso con la estimación más alta, la cifra sigue siendo extremadamente pequeña si se compara con la enorme extensión de los océanos.
Los investigadores también señalan que parte de la exploración realizada por empresas privadas de petróleo, gas o telecomunicaciones podría no estar incluida en estos registros, ya que muchos de esos datos no son públicos.
Otro aspecto que preocupa a los científicos es que gran parte de las exploraciones se concentran en áreas muy concretas del planeta.
El estudio de los océanos revela que el 97% de las inmersiones registradas han sido realizadas por solo cinco países: Estados Unidos, Japón, Nueva Zelanda, Francia y Alemania. Además, alrededor del 65% de las observaciones se realizaron relativamente cerca de la costa de Estados Unidos, Japón o Nueva Zelanda.
Esto significa que vastas regiones del fondo oceánico permanecen prácticamente inexploradas. Algunas zonas como las llanuras abisales o los montes submarinos apenas han sido estudiadas en comparación con otras formaciones geológicas como cañones o dorsales oceánicas.
Los científicos advierten de que comprender mejor estas regiones de los océanos es fundamental en un momento en el que los océanos enfrentan amenazas crecientes como el cambio climático, la contaminación o la posible explotación minera del fondo marino.
Por ello, los investigadores defienden la necesidad de impulsar un esfuerzo internacional mucho más amplio para explorar y proteger los ecosistemas profundos. Comprender cómo funcionan estos ecosistemas, concluyen los expertos, será clave para poder conservar el mayor hábitat natural del planeta en el futuro.