Las características de la quinta ola de COVID han llevado a un aumento de los positivos asintomáticos o con infecciones muy leves cuyos síntomas corren el peligro de ser confundidos con catarros o alergias, según advierten los expertos a varios medios de comunicación. No obstante, también hay, aunque menos, casos graves provocados por las nuevas variantes entre la población de menor edad, y prueba de ello es que la edad media de los ingresados ha ido bajando conforme se avanzaba en la vacunación. En estos momentos, en la Comunidad de Madrid, es de 37 años. Las muertes y los ingresos en UCI, por desgracia, también se dan incluso entre los más jóvenes.

Por todo ello y porque la pandemia todavía no ha terminado, conviene seguir muy atentos a los síntomas de la covid para aislarse lo antes posible y ponerse en contacto con el centro de salud de tu municipio.

Esta quinta ola se caracteriza por la prevalencia de la variante Delta, que comparte muchos síntomas con las cepas anteriores, pero también presenta alguna diferencia significativa. Contagiarse con la variante Delta puede manifestarse en una persona joven “como un resfriado fuerte”. Esto lleva al “problema” de que se infravaloren los síntomas o se confundan y se continúe haciendo vida normal cuando en realidad están en un periodo durante el cual pueden ser contagiosos y poner en riesgo a otras personas.

Según lo observado por los investigadores británicos sobre la nueva cepa, la variante Delta provoca, de forma más frecuente, los siguientes síntomas:

Dolor de cabeza
Dolor de garganta
Secreción nasal
Fiebre