El continuo programa de mejora militar de Marruecos se ha convertido en una preocupación para España, que ve cómo su vecino sureño adquiere sistemas armamentísticos de primer orden. Entre ellos, se encuentra un escudo aéreo que ha ido incrementado su poder en los últimos tiempos con una reciente incorporación y un futuro realmente prometedor.

El escudo aéreo marroquí se compone actualmente de un par de sistemas tierra-aire de origen chino: el Sky Dragon 50 y el FD-2000B. Si bien el primero recaló en el país en el 2017, la incorporación del segundo es mucho más reciente. No ha sido hasta el pasado diciembre cuando Marruecos ha inaugurado la base militar donde se ha instalado el FD-2000B, según el medio Defensa.com.

La ubicación estratégica elegida por Marruecos se emplaza cerca de la localidad de Sidi Yahya El Gharb, situada a unos 60 kilómetros al noroeste de la capital Rabat, tal y como recoge Defense News. Desde ahí, teniendo en cuenta el alcance del sistema FD-2000B, el ejército sería capaz de eliminar una amenaza en buena parte del país incluyendo la zona más septentrional con El Estrecho como protagonista y con una cobertura radar que puede incluso trascender la frontera con España.

Misil a 200 kilómetros
El FD-2000B es la versión de exportación del sistema antiaéreo chino HQ-9B que está desarrollado y fabricado por la división de defensa de la China Aerospace Science and Industry Corporation (CASIC); quien también se encarga del diseño de buena parte de las naves espaciales y cohetes del programa espacial del país asiático.
Los primeros prototipos de HQ-9 aparecieron públicamente en la década de los 80 casi al mismo tiempo que Rusia mostraba al mundo los sistemas antiaéreos S-300 y Estados Unidos hacía lo propio con las primeras versiones de los Patriot. Aunque la propuesta china no se desarrolló con la misma celeridad y capacidad que sus contrincantes directos, en el 2006 el gigante asiático probó por primera vez el HQ-9B buscando un revulsivo que volviera a posicionar al país en el mapa de los sistemas antiaéreos.

El HQ-9B se corresponde con una segunda versión que alcanzó su fase operativa con mejoras tecnológicas importantes tanto en el terreno de los sensores de tierra firme como en el propio misil. Este impulso le permitió incrementar el alcance hasta los 300 kilómetros respecto de los 200 de la versión original.