Solo la diligencia y buen hacer del personal del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, los bomberos del Consorcio y los policías locales y nacionales evitaron que el 13 de agosto del año pasado pasara a la historia como una de las mayores tragedias en la historia de España, por cuanto lograron evacuar a los 132 pacientes que se encontraban en dicho recinto hospitalario cuando, pasadas las ocho y media de la noche, un incendio se declaró en el lugar.

Ahora, la Fiscalía Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha solicitado un total de 16 años y dos meses de cárcel para una mujer, de 51 años y nacionalidad española, que confesó en el lugar de los hechos haber causado intencionadamente dicho incendio. ¿La causa? Se cansó de esperar en Urgencias. Estos son los hechos que ahora considera probados el Ministerio Público.

La secuencia arranca horas antes del siniestro, ya que fue a las tres y media de la tarde cuando la ahora encausada fue encontrada por una vecina cuando estaba recostada en las escaleras de un edificio ubicado en la avenida que transcurre entre Candelaria y Las Caletillas “bajo los efectos de una previa ingestión de bebidas alcohólicas y fármacos”. Valorada por el personal de una ambulancia, se optó por su traslado hasta la Candelaria, donde ingresó a las 16:35 horas de dicha jornada.

Cuando la enfermera encargada del triaje (valoración inicial del paciente que ingresa en Urgencias) comprobó que esta mujer tenía normales sus constantes vitales, le puso como grado de prioridad tres, por lo que los pacientes más urgentes eran atendidos primero.

Al poco, y dado que se encontraba bien, la mujer se aburrió y empezó a pasear por las dependencias de Urgencias, lo que provocó que, “cuando fue llamada para ser atendida, sucesivamente a las 17:30 horas, a las 18:00 horas y a las 18:50 horas, no fuera localizada, por lo que no pudo ser valorada y asistida”.

Del aburrimiento pasó a la impaciencia y luego al enfado, a parecer porque perdió el teléfono móvil, de tal modo que, “sobre las 20:45 horas del indicado día 13/08/2018, actuando con pleno conocimiento y voluntad de lo que iba a hacer y cerciorándose de no ser descubierta, se dirigió a la Sala de Observación de Urgencias Pediátricas, donde en esos momentos no había ningún niño, pero si en los boxes anexos donde menores, juntos a sus familiares, estaban siendo atendidos por los facultativos, y siendo consciente del grave riesgo que con su acción iba a causar para terceras personas, valiéndose de un mechero que llevaba consigo, prendió fuego a la ropa de una de las camas que había en la referida sala. Acto seguido, salió de la sala de observación a un pasillo donde se cruzó con una enfermera que le llamó la atención por encontrarse en dicho lugar, sin que advirtiera a esta, ni a ninguna otra persona, sobre el fuego que acababa de causar, ni aquella tampoco se dio cuenta de ello”.

La presencia de material altamente inflamable en dicha estancia hizo que el fuego y, sobre todo, el humo, se extiendese por todo el Servicio de Urgencias.

Posteriormente, la encausada se entregó a los policías frente al hospital, confesando no solo su crimen, sino cómo y por qué lo había hecho.

Seis heridos y 1.100.000 euros en pérdidas por los daños

Pudo ser muchísimo peor, pero el incendio del Hospital de la Candelaria tuvo, de por sí, gravísimas consecuencias.

Además del desalojo apresurado de los 132 pacientes y del personal, al menos seis personas, entre sanitarios y policías, sufrieron lesiones relacionadas con la inhalación de humo, alguna de las cuales llegó a estar casi mes y medio de baja. En cuanto a los daños materiales, la propia Gerencia de la Candelaria cifran los mismos en 1.100.000 euros.

En cuanto a la pena solicitada, 15 años de prisión son por un delito de incendio y los 14 meses restantes son por las lesiones a los seis lesionados por estos hechos.