En El Teide, en Tenerife, en los últimos diez días, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha registrado 34 terremotos de baja magnitud bajo el Teide, ninguno de ellos sentido por la población, pero todos relacionados con la actividad volcánica en la cima más alta de España. Estos movimientos, concentrados especialmente los días 23 y 26 de mayo, han alcanzado magnitudes inferiores a 1,7. Aunque la sismicidad ha crecido, los responsables de la vigilancia científica del volcán descartan, por ahora, la existencia de señales precursoras de una erupción a corto plazo.
Itahiza Domínguez, director del IGN y doctor en Física, ha señalado que este repunte “entra dentro de la normalidad”, especialmente tras el aumento de la actividad detectado a partir de 2023. Aclara que no se trata de un enjambre sísmico, sino de eventos dispersos, aunque en mayor número que en meses anteriores. De hecho, el IGN y el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) han intensificado el control en el Parque Nacional del Teide y sus alrededores debido al incremento gradual de movimientos volcánicos de baja magnitud, característicos del ascenso de magma.
Desde 2016, y especialmente desde el verano pasado, los científicos han registrado una progresión en los seísmos de baja energía asociados con el “corazón caliente” del Teide: una serie de bolsas de magma situadas a menos de 10 kilómetros de profundidad bajo el cráter. Estas formaciones fueron identificadas por un equipo internacional de geólogos del Instituto Trofimuk de Rusia, la Universidad de Granada y el propio Involcan mediante tomografía sísmica, un método que ha permitido observar con mayor precisión el interior de la isla.
Científicos en El Teide descartan señales que apunten a una erupción a corto plazo
El resultado de esta colaboración científica ha aportado una herramienta clave en el Teide para interpretar la reciente sismicidad de Tenerife. Los expertos también han detectado un aumento en la emisión de dióxido de carbono en el cráter del Teide desde 2016, lo que podría estar vinculado con el ascenso lento de una burbuja magmática desde el subsuelo. Según los datos sísmicos, existen pequeños reservorios de magma a profundidades incluso menores a cinco kilómetros, situados justo debajo de la caldera de Las Cañadas.

Las gráficas del IGN no sólo confirman el pico de los últimos días, sino que reflejan otros repuntes significativos entre diciembre de 2023 y enero de 2025, además de en julio de 2022. El último de esta reciente serie de seísmos se registró el 30 de mayo, Día de Canarias, a las 11:00 horas, con epicentro en Las Llanadas, en el municipio de Los Realejos. Tuvo una magnitud de 1 y una profundidad de 21 kilómetros.
Esta última actividad sísmica el Teide se concentra en dos áreas concretas: los altos del valle de La Orotava y los altos de Vilaflor y Guía de Isora, afectando incluso zonas dentro del Parque Nacional del Teide. A raíz de estos movimientos, el Comité Científico de Evaluación de Fenómenos Volcánicos se reunió en enero para analizar la evolución del sistema, calificando la actividad como “anómala”. Si bien se descartó un escenario eruptivo a corto plazo, los científicos advirtieron que sí se ha incrementado la probabilidad de una erupción a medio o largo plazo.
Los expertos señalan que desde 2016 se han producido cambios en los patrones sísmicos el Teide, geodésicos y geoquímicos de la isla, lo que podría reflejar un aumento de presión en el sistema hidrotermal bajo Tenerife. Este contexto ha llevado a reforzar el seguimiento de gases, deformaciones del terreno y eventos sísmicos, incluso en zonas menos activas.
Actualmente, el semáforo volcánico de Involcan continúa en nivel verde, lo que indica ausencia de riesgo a corto plazo. No obstante, cualquier incremento significativo en la frecuencia o magnitud de los seísmos podría cambiar este escenario. Las autoridades mantienen un estado de vigilancia activa, con todos los protocolos listos ante una posible evolución inesperada.
En cuanto a las zonas de mayor peligrosidad el Teide, el Plan de Actuación Insular Frente al Riesgo Volcánico (PAIV), elaborado en 2018, identifica la dorsal de Abeque —una prolongación del Teide hacia el macizo de Teno— como el enclave con más probabilidades de sufrir una futura erupción. Este flanco occidental de Tenerife es considerado un punto crítico por los especialistas en vulcanología debido a su configuración geológica y la concentración histórica de actividad.
A pesar de la calma aparente en superficie, algo se mueve bajo el Teide. Y aunque los expertos insisten en que no hay motivos para alarmarse, sí subrayan la importancia de mantener la vigilancia activa y la divulgación de información científica rigurosa para estar preparados ante cualquier eventualidad que pudiera surgir bajo el coloso atlántico.