Salvamento Marítimo en Canarias ha llevado a cabo en las últimas horas dos importantes operaciones de rescate en aguas próximas a Lanzarote, donde se han salvado la vida de 128 personas migrantes que intentaban alcanzar las costas canarias en condiciones extremadamente precarias a bordo de pateras.
El primero de los rescates se produjo durante la tarde noche del domingo, cuando el Centro Coordinador de Salvamento Marítimo de Las Palmas recibió un aviso sobre la presencia de una patera a unas 40 millas náuticas (aproximadamente 64 kilómetros) al este de Lanzarote. De forma inmediata, se movilizó a la guardamar Polimnia y se alertó a los buques que navegaban por la zona para colaborar con el avistamiento y localización precisa de la embarcación.
Fue el buque mercante JAG Lashya el que confirmó el avistamiento de la patera y proporcionó la posición exacta. Gracias a esta colaboración, la tripulación de la guardamar Polimnia pudo llegar al punto indicado y rescatar a las 69 personas que viajaban a bordo, todas ellas de origen subsahariano. Una vez finalizado el operativo, fueron desembarcados en el muelle de Arrecife, donde aguardaba un dispositivo sanitario activado por el Servicio de Urgencias Canario (SUC), la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias y Cruz Roja.
El buen tiempo favorece las rutas hacia Canarias
Afortunadamente, ninguno de los rescatados precisó traslado hospitalario, aunque todos fueron evaluados médicamente a su llegada. El dispositivo de asistencia se centró en ofrecer atención primaria, abrigo, hidratación y comida caliente, medidas imprescindibles tras varias jornadas en el mar.
Horas después, una segunda embarcación fue localizada por el avión de Salvamento Marítimo Sasemar 102, esta vez a unas 66 millas náuticas (106 kilómetros) al noreste de Lanzarote. Los controladores del centro de coordinación de Las Palmas activaron el protocolo de rescate, informando de inmediato a las embarcaciones presentes en la zona.
En esta ocasión, fue la tripulación del buque Panda 009 quien permaneció junto a la neumática hasta la llegada de la salvamar Al Nair, que completó el rescate de 59 personas migrantes de origen magrebí. Posteriormente, fueron trasladados también hasta el muelle de Arrecife, donde atracaron pasadas la 01:20 de la madrugada.

Allí les esperaba nuevamente el dispositivo sanitario en Puerto Naos, que brindó atención de emergencia a los recién llegados. En esta ocasión, dos hombres presentaban síntomas que requerían atención médica hospitalaria, por lo que fueron derivados al centro sanitario más cercano.
Ambas operaciones han sido desarrolladas con éxito gracias a la coordinación efectiva entre los distintos medios aéreos, marítimos y terrestres, y han evitado posibles desenlaces fatales en una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo: la que conecta la costa noroccidental africana con el archipiélago canario.
Durante este año, el incremento en la llegada de embarcaciones a Canarias ha sido notable. La ruta canaria se mantiene como una de las más transitadas y, a la vez, más mortales del continente europeo. Las condiciones meteorológicas, la precariedad de las embarcaciones utilizadas y el desconocimiento de las corrientes marinas agravan el riesgo para quienes se aventuran en el trayecto.
Fuentes de Salvamento Marítimo confirman que, a pesar del esfuerzo diario de los equipos desplegados en las islas, el fenómeno migratorio no muestra signos de disminuir. La combinación de factores como la pobreza, la inestabilidad política y los conflictos armados empujan a miles de personas cada año a buscar una vida mejor cruzando el Atlántico hacia Canarias.
Tanto en Arrecife como en otros puntos estratégicos del archipiélago, el despliegue logístico y humanitario continúa activo. El Gobierno de Canarias ha reforzado las capacidades de atención temporal para personas migrantes en islas como Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria, tratando de dar respuesta a una situación humanitaria que exige recursos y coordinación interinstitucional.
Salvamento Marítimo insiste en la importancia de la colaboración internacional y del refuerzo de los medios técnicos y humanos para garantizar un mayor control de las rutas marítimas y una asistencia rápida y eficaz a quienes arriesgan su vida en el océano.