Dos fracasos en Tenerife Sur obligan a un vuelo de Iberia a buscar salvación en Gran Canaria
El vuelo IBE3271 Madrid-Brasil intentó aterrizar dos veces en Tenerife Sur pero encontró turbulencias que le impidieron completar el descenso. La pasajera con pancreatitis fue atendida finalmente en Gran Canaria.
Un vuelo de Iberia con destino a Brasil experimentó una emergencia que requirió dos intentos fallidos de aterrizaje en Tenerife Sur antes de desviarse hacia Gran Canaria. El responsable de estos fracasos fue un fenómeno meteorológico conocido como cizalladura, un cambio brusco y peligroso en la velocidad o dirección del viento que representa uno de los desafíos más complejos de la aviación comercial, especialmente durante las fases finales del aterrizaje cuando los márgenes de maniobra son mínimos.
La tripulación del vuelo IBE3271 de Iberia, que cubría la ruta entre Madrid y Brasil, solicitó prioridad para desviarse de su plan de vuelo mientras sobrevolaba Canarias con el objetivo de aterrizar en el Aeropuerto de Tenerife Sur.
Cuando el avión se encontraba en aproximación a Tenerife Sur, los pilotos experimentaron esta cizalladura que les impidió completar el aterrizaje. Tras el primer intento fallido, la tripulación volvió a intentarlo, pero se encontró con las mismas condiciones adversas. Ante esta situación, los pilotos decidieron desviarse al aeropuerto de Gran Canaria, donde solicitaron prioridad de aterrizaje en la pista 03L. Una vez allí, el vuelo aterrizó sin incidencias.
Respuesta coordinada en tierra en Tenerife y Gran Canaria
La cizalladura es un cambio abrupto en la velocidad o dirección del viento que ocurre en capas verticales de la atmósfera cercanas al terreno. Durante el aterrizaje en Tenerife, puede ocasionar pérdida de sustentación o cambios bruscos de trayectoria que requieren correcciones inmediatas. Los dos abortamientos del vuelo fueron acciones defensivas correctas según los protocolos de seguridad aérea: reconocer el peligro, incrementar potencia y buscar una alternativa segura.
Los controladores aéreos notificaron con anticipación al aeropuerto receptor sobre la naturaleza de la emergencia, lo que permitió que los servicios sanitarios se posicionaran en las proximidades de la pista antes del aterrizaje. La infraestructura de Gran Canaria, con dos pistas que permiten operaciones simultáneas, facilitó la gestión de esta situación de urgencia en el espacio aéreo de Tenerife y sus alrededores. Los controladores también reconocieron la colaboración del resto de tráfico aéreo que operaba en el espacio aéreo de Canarias, ya que cuando un vuelo requiere prioridad, otras aeronaves deben modificar sus patrones de vuelo y ceder posición.
Todos los pasajeros del vuelo llegaron a Gran Canaria con seguridad desde Tenerife, y la pasajera que requería atención médica recibió asistencia inmediata tras el aterrizaje. El incidente subraya la robustez de los sistemas de seguridad aérea y la coordinación efectiva entre pilotos, controladores y servicios en tierra.