Un suceso en Canarias tan insólito como incómodo ha captado la atención en el norte de Tenerife: un vecino ha sido denunciado por permitir que sus cabras anden sueltas por espacios públicos, causando molestias a residentes y turistas que algunos habitan en AIRBNB durante el verano en una zona de especial afluencia. Los animales, según detalla el Ayuntamiento de San Juan de la Rambla, accedían a calles, jardines, caminos y hasta zonas hoteleras sin control, provocando situaciones de riesgo, daños materiales y un deterioro del entorno.
El caso fue detectado por la Policía Local de Canarias y técnicos municipales tras varias quejas ciudadanas. Se identificó a un varón residente de la zona como el presunto responsable de dejar sin supervisión a un grupo de cabras que se desplazaban libremente por áreas naturales y urbanas del municipio. El propietario ha sido denunciado por incumplir la normativa sobre tenencia de animales, además de la Ley de Protección y Tenencia de Animales y la ordenanza municipal de convivencia.
Las cabras han sido vistas, según varios testigos, irrumpiendo en fincas privadas, cruzando vías asfaltadas, defecando en espacios públicos y accediendo a senderos turísticos, lo que generaba situaciones incómodas para vecinos y visitantes, y una imagen poco adecuada para una zona que vive en buena parte del turismo rural y del paisaje protegido.
Cabras sueltas en Tenerife, Canarias: un problema de convivencia y seguridad según los turistas
El caso de las cabras sueltas en Tenerife no es un simple incidente aislado. Las autoridades han advertido que mantener animales sueltos en zonas no habilitadas supone un riesgo para la seguridad vial, la salud pública y el orden urbano. En este caso concreto, el ayuntamiento ha subrayado que se trata de un problema recurrente y reincidente, por lo que se ha procedido a abrir un expediente sancionador que podría derivar en multas económicas y en la retirada de los animales.
La Policía Local de Canarias, junto con agentes de Medio Ambiente, realizó un informe detallado con pruebas gráficas y testimonios, que demuestra la reiteración del comportamiento del propietario, quien ya había sido advertido en ocasiones anteriores. Las cabras, según consta en el acta, no están censadas, no disponen de chip identificativo ni han sido sometidas a controles veterinarios, lo que agrava aún más la situación legal del implicado.
Este incidente se produce además en plena temporada turística de verano, cuando cientos de visitantes recorren las rutas de senderismo del norte de Tenerife y se alojan en casas rurales y hoteles integrados en el entorno natural. La presencia de animales sin control, además de las molestias físicas, daña la imagen de calidad y seguridad que promueve el destino.
El Ayuntamiento ha indicado que intensificará la vigilancia en los próximos días y ha pedido a la ciudadanía que denuncie cualquier comportamiento similar que pueda comprometer la seguridad o el bienestar colectivo. Asimismo, se está valorando si existe algún tipo de abandono o maltrato animal asociado a este caso, ya que la falta de cuidados veterinarios podría derivar en nuevas sanciones.
Este nuevo episodio reabre el debate sobre la tenencia responsable de animales en zonas rurales y de uso mixto en Canarias, donde cada vez más municipios establecen normativas específicas para evitar la convivencia conflictiva entre animales y personas.
Por ahora en Canarias, el expediente abierto al dueño de las cabras sueltas en Tenerife continúa su curso, mientras las autoridades trabajan para asegurar que este tipo de situaciones no se repitan, protegiendo tanto el bienestar animal como la calidad de vida de los residentes y visitantes. Un caso curioso, pero que refleja cómo incluso los pequeños descuidos pueden convertirse en conflictos comunitarios en territorios tan sensibles como las Islas Canarias.