
A diferencia de El Pensador de Auguste Rodin, la musa pensadora de Luigi Stinga quizás no sea la obra más famosa del escultor italiano, pero sí la que causa desde hace algunos días un verdadero revuelo en El Sauzal.
Igual que el resto de sus intervenciones, hechas con madera reciclada, no deja a nadie indiferente y seguramente provocará más de un lamento el día que sea quemada, dado que el tratarse de arte efímero tiene que desaparecer para perdurar en el recuerdo.
Stinga empezó su obra el martes por encargo del Ayuntamiento el viernes le dio los últimos retoques. La consigna que le dio la concejal de Educación, Cultura y Formación, María del Carmen Pérez, era clara: El sauzal es un sitio tranquilo e idóneo para reflexionar, leer, y disfrutar de las puestas de sol, y pensó en una figura humana en actitud reflexiva.
Stinga no dudó y eligió a una mujer, a la que se refiere como su “musa inspiradora porque todavía no tiene nombre”. Y como casi siempre ocurre, se lo pondrán los vecinos, quienes se acercan a la plaza del Ayuntamiento, la admiran y le sacan fotos pero nadie sabe todavía con exactitud el motivo de su presencia.
“Todos intentan buscar una explicación concreta, pero en realidad no la tiene porque no era eso lo que pretendía el grupo de gobierno, sino suscitar interés y que la gente vea algo diferente que simbolice todas las actividades culturales que se organizan en el municipio, que son muchas, recalca la concejal.
La musa permanecerá hasta el 12 de noviembre. Ese día, coincidiendo con el fin de semana de saldos, ocio y cultura en la calle, será quemada junto a la plaza del Ayuntamiento, rodeada de verde, el mismo color que la vio nacer.
[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]Plantas vivas para confeccionar el pelo de la poetisa que mira al Teide
Por primera vez el artista italiano incorpora un elemento “vivo” de la naturaleza a su obra. Con el deseo de innovar, Luigi Stinga decidió en esta ocasión que el pelo rizado de su emblemática musa sería de plantas, de las que está rodeada. El lugar y el espacio son determinantes en sus intervenciones y en ese sentido, la plaza del Ayuntamiento, “con jardines bonitos y muy cuidados y repletos de verde” era el sitio idóneo para que estuviera la mujer pensadora, además de ser un paso obligado para la mayor parte de los vecinos y turistas que llegan al municipio. La poetisa, que con su mano derecha sostiene un libro que se encuentra apoyado en su pierna, “mira hacia el Teide, absorta”, comenta el artista italiano. Un detalle que seguramente pasará desapercibido para muchas personas pero que para él tiene un significado especial, como cada una de sus mágicas esculturas[/su_note]n



