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El cadáver de un octogenario no tiene quien lo entierre

El cuerpo de un anciano fallecido en un geriátrico de Güímar lleva tres días depositado en Mémora al no hacerse cargo la familia del sepelio
Francisco Amador, concejal de Policía Local de Güímar. DA
Francisco Amador, concejal de Policía Local de Güímar. DA

Un anciano de 83 años falleció el jueves a las siete de la mañana en un geriátrico privado de Güímar, en donde permaneció hasta pasadas las ocho de la noche cuando por orden judicial se levantó el cadáver y fue trasladado a la empresa funeraria Mémora, al no hacerse cargo del cuerpo ningún familiar, ni su hija ni su hijastro, según afirmó la directora del centro, que en estos casos utilizó el protocolo, después de poner los hechos en conocimiento de la Guardia Civil y la Policía Local.

El concejal de Policía Local de Güímar, Francisco Amador, comentaba ayer a este periódico que tanto la familia como el geriátrico han solicitado al Ayuntamiento hacerse cargo del entierro -unos 1.200 euros-, algo que según Amador “estudiarán el lunes los Servicios Sociales”, que deben determinar si realmente, como afirman, los familiares del fallecido no tienen recursos económicos para hacer frente a ese gasto. El octogenario fallecido llevaba cuatro años en el geriátrico privado, después de que un hijastro le ingresara en el mismo tras su estancia por una enfermedad crónica en la Residencia de La Candelaria. Desde entonces, solo unos amigos de Arafo le han visitado en el geriátrico, donde pagaba casi la mitad de lo que cuesta allí la estancia, con su pensión de 600 euros.

Al dejar de pagar el seguro de deceso, el anciano perdió los derechos de enterramiento, algo que asumiría el Consistorio si se demuestra que el geriátrico no tenía la tutela del anciano o los familiares no cuenta con medios para hacerse cargo de los restos mortales.

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