Economía

La producción vitivinícola transforma el paisaje de la Isla

El aprovechamiento de la zona forestal es ejemplar. | D. S.

En la última década, el paisaje de las medianías del arco noroeste de La Palma ha experimentado una gran transformación gracias al resurgir del cultivo de la vid, que ha calado con fuerza en los municipios de Garafía, Puntagorda y Tijarafe, hasta el punto de convertirse en la principal subzona de producción de uva de la Isla.

El viñedo ha proliferado en estas tres localidades, entre los 1.000 y 1.600 metros de altura, ofreciendo un paisaje de gran singularidad en las medianías de estas localidades de la Isla. De hecho, hoy en día son los municipios que llevan el peso de la producción vitivinícola palmera.

Los datos que maneja el Consejo Regulador de Vinos de La Palma en esta última vendimia ponen de manifiesto esta circunstancias. Solo estas tres localidades produjeron el 77% de la uva que registró este organismo en 2016, con una superficie dedicada a la viña en la comarca que representa el 44% del conjunto de este cultivo en La Palma.

Por el contrario, otras subzonas como El Hoyo de Mazo o Fuencaliente, tradicionalmente ligadas a la viña y el vino, han ido en detrimento. Varios años seguidos de sequía, junto con los grandes incendios forestales que han afectado a este espacio, han ido en contra de este cultivo en el sur de la Isla, como indica la gerente del Consejo Regulador, Eva Hernández, quien destaca que la comarca noroeste de la isla de La Palma es un modelo de aprovechamiento forestal.

Clave para el desarrollo del viñedo en la comarca ha sido la actividad desplegada por Bodegas Noroeste de La Palma, cuyos vinos Vega Norte han ido ganando en prestigio a lo largo de estos últimos años, cosechando importantes premios fuera y dentro de España.

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El auge de esta bodega que abarca toda esta comarca noroeste, así como el de otras expotaciones que se encuentran implantadas en la zona y que también han experimentado un notable crecimiento, ha sido uno de los factores claves para la recuperación de muchos terrenos para la viña. Se da la circunstancia de que Bodegas Noroeste de La Palma aspira a ampliarse porque hay una mayor oferta de uva en la zona de la que pueden atender en estas instalaciones.

Pero ha habido otro factor que ha sido también determinante en el origen de esta transformación del agro del noroeste de La Palma. Fue precisamente como respuesta al incendio que asoló a esta zona de la Isla en el año 2000, cuando se tomaron medidas para mejorar el estado de las pistas forestales y garantizar el agua para la lucha contra los incendios forestales en este espacio.

Estos factores, junto con la mejora de la comercialización del vino, favorecieron la recuperación del viñedo, al mejorar las condiciones para la accesibilidad a los terrenos de cultivo, tal y como explica Francisco Bethencourt, ingeniero técnico Agrícola y responsable de la Agencia de Extensión Agraria de Puntagorda.

Destaca que esta zona de medianías de la Isla ha estado sembrada de viñedos y, en general, por frutales de secano. También es un espacio en el que se cultivaban tagasastes y otras plantas de forrajeras para los animales. Pero con la transformación que se ha producido a lo largo del siglo XXI, domina la viña, recuperando antiguas plantaciones y creando otras nuevas.

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