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National Geographic sitúa el “fin del mundo” en Canarias: un caserío al que se llega por una carretera de vértigo

El reportaje destaca arquitectura tradicional, huertas y antiguas casas de tea en uno de los paisajes protegidos más singulares del norte de la Isla
National Geographic sitúa el “fin del mundo” en Canarias: un caserío al que se llega por una carretera de vértigo
National Geographic sitúa el “fin del mundo” en Canarias

National Geographic ha puesto el foco en El Tablado, un pequeño caserío de Garafía, en La Palma, al que el reportaje describe como una especie de “fin del mundo”. Para llegar hay que recorrer La Barranquera, una estrecha carretera de unos seis kilómetros que desciende entre curvas, fuertes pendientes y profundos barrancos.

Pero el atractivo del lugar va más allá de su acceso. El Tablado conserva arquitectura tradicional, huertas, antiguas casas de tea y numerosos elementos ligados a la vida agrícola del norte palmero, dentro de un paisaje protegido marcado por el aislamiento y la abrupta orografía.

El caserío se encuentra entre los barrancos de Los Hombres y Fagundo, en uno de los enclaves más singulares de Garafía. Desde sus calles se abren vistas hacia la costa, los acantilados y el entorno de la Reserva Natural Especial de Guelguén.

Una carretera entre barrancos

El trayecto comienza rodeado de vegetación. Helechos, fayas, brezos y pinos canarios acompañan las primeras curvas antes de que el paisaje se abra progresivamente hacia Fagundo, la costa y la Reserva Natural Especial de Guelguén.

Al terminar la bajada aparece El Tablado, donde las calles vuelven a estrecharse hasta dificultar el paso simultáneo de vehículos.

Su aislamiento no es algo reciente. Antes de la llegada del asfalto, los desplazamientos se realizaban a través de antiguos caminos que conectaban el caserío con la costa. National Geographic recuerda especialmente el Camino Real hacia La Fajana, utilizado históricamente para transportar madera, carbón, productos agrícolas y mercancías.

El propio nombre de El Tablado está relacionado con su arquitectura tradicional. El reportaje destaca las antiguas viviendas construidas con madera de tea, junto a elementos vinculados con la vida agrícola como eras, hornos y tahonas.

Este carácter rural es precisamente uno de los valores protegidos oficialmente. El Paisaje Protegido de El Tablado fue declarado dentro de la red canaria de espacios naturales y su normativa establece como finalidad la conservación de su carácter agrario.

Un paisaje protegido de La Palma

El Tablado conserva todavía pequeñas superficies agrícolas, con cultivos destinados principalmente al autoconsumo. Entre ellos figuran papas, millo, coles, bubangos y calabazas, además de naranjeros y aguacateros.

El paisaje protegido se extiende por la Loma de las Jaras, entre Los Hombres y Fagundo. La abrupta topografía, los profundos barrancos y la huella de las actividades agrarias son algunos de los elementos que definen este territorio.

National Geographic también pone el foco en la pérdida de población. El reportaje señala que a comienzos de este siglo había 54 personas empadronadas y que en 2022 quedaban 39, buena parte de ellas de edad avanzada.

Entre los edificios del pequeño núcleo se encuentran la ermita dedicada a María Auxiliadora y la antigua escuela unitaria, posteriormente transformada en albergue.

El GR-130 atraviesa este rincón de Garafía

También existe otra forma de descubrir El Tablado: caminando. Por el espacio pasa el GR-130, el histórico Camino Real de la Costa que recorre La Palma y atraviesa algunos de los principales barrancos de Garafía.

La ruta entre El Tablado y Santo Domingo de Garafía tiene 13,6 kilómetros y requiere unas seis horas y media de marcha. El itinerario atraviesa caminos centenarios, zonas agrícolas, barrancos y tramos con el Atlántico prácticamente siempre a la vista.

Todo ello explica la expresión elegida por National Geographic. Al superar las últimas casas de El Tablado, el lomo termina frente a los acantilados y el océano. Es ese aislamiento, unido a la conservación de su paisaje rural y su arquitectura tradicional, lo que lleva al reportaje a situar aquí su particular “fin del mundo” de Canarias.

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