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“Ser farero ha sido la labor más bonita que he hecho en mi vida, aparte de mi familia”

Brito señaló una anécdota, en la cual pudo ayudar a una persona a la que se le había parado el motor de un yate: “Por medio de la emisora llamé a Las Palmas, y avisaron a Capitanía Marítima. Venía un barco de Armas: echaron una lancha al agua y lo rescataron”
Baudilio Brito,  antiguo farero de Anaga./ FRAN PALLERO
Baudilio Brito, antiguo farero de Anaga./ FRAN PALLERO

[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]POR Amparo Bricio / Lorena Cerdeña[/su_note]

Baudilio Brito Rodríguez (La Palma, 1947) empezó a trabajar en faros en 1973, cuando le destinaron al Cabo La Nao (Alicante) para efectuar el montaje del radiofaro. Permaneció un año y pasó por Gran Canaria y Fuerteventura. Cuatro años más tarde fue enviado al faro de Anaga, donde estuvo viviendo hasta 1989. Después fue designado como jefe del Negociado de Señales Marítimas y llegó a convertirse en el responsable de las mismas en toda la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Brito ha vivido los cambios provocados por la introducción del funcionamiento con red eléctrica, y como él sabía de este tema, fue el elegido para supervisarlos y mantenerlos hasta su jubilación.

En una entrevista concedida al DIARIO, habló de su experiencia en el faro de Anaga. Transmitió que “son sacrificios más que experiencias porque no tenía carreteras ni teléfono”. Con el fin de comunicarse elaboró una emisora de radio que conectaba con Las Palmas desde Anaga. “Llamaba a mi casa para decir lo que pasaba, si llegaba bien, y me enteraba de cómo estaban mis hijos”, explicó. Brito señaló una anécdota, en la cual pudo ayudar a una persona a la que se le había parado el motor de un yate: “Por medio de la emisora llamé a Las Palmas, y avisaron a Capitanía Marítima. Venía un barco de Armas: echaron una lancha al agua y lo rescataron” Esta experiencia le hace pensar que “con salvar a alguien en la vida ya es suficiente para tener el orgullo de haber sido farero o haber ayudado a los que están tirados dentro del puzle del mar”. Respecto a si la instalación ha fallado alguna vez, afirmó que “muchas” y que antes “se hacía guardia hasta la una o las dos de la mañana; había siempre dos personas como mínimo”. En Anaga, el mecanismo era “uno que giraba sobre un flotador de mercurio” y en todo el tiempo que estuvo, “dos veces tuve que bajar la cuba y limpiarla porque se frenaba con el humo del petróleo y se paraba”. Actualmente los faros tienen otros métodos, además los barcos cuentan con mejoras en la navegación y estos guías “no son tan necesarios”. Sin embargo, apuntó que “hay navíos que aunque tengan satélite comprueban si el faro está donde piensan porque no es igual que te lo digan que verlo”.

Brito habló sobre el trabajo de los técnicos: “Cuando va, enciende el faro. ¿Qué todo funciona bien…? A lo que funciona bien no se le toca”, y si algo estuviera mal habría que cambiarlo.
Por último, Baudilio añadió como conclusión que fue “técnico desde siempre y es la labor más bonita que he hecho en mi vida, aparte de mi mujer e hijos”.

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