Se llama Luis Gregorio Ramírez Maestre pero ya es conocido en todo el mundo como el monstruo de Tenerife, ya que parte del escenario de sus muchos crímenes y el preferido para abandonar los cadáveres es el término municipal colombiano del mismo nombre.
Se trata de uno de los asesinos en serie más destacados en lo que va de siglo XXI: las autoridades del país sudamericano dan por probados hasta veinte asesinatos, pero se teme que las víctimas de Ramírez pasen de la treintena.
De su profunda maldad da cuenta el método cómo acababa con la vida de los infortunados que se cruzaron en su camino: los ataba a cuatro ramas por las extremidades y luego les pasaba un nudo corredizo al cuello, de tal modo que solo evitaban el ahorcamiento si tiraban con fuerza de las sogas que sujetaban sus manos. El monstruo de Tenerife se limitaba a sentarse delante a disfrutar, en su perversión, del rosario de llantos, lamentos y esfuerzos inútiles por revertir el trágico desenlace.
EL DEXTER CRIOLLO
El también conocido como Asesino de Tenerife o El Dexter criollo (por el protagonista de una serie de televisión sobre un asesino incapaz de sentir compasión por sus víctimas), nació el 30 de septiembre de 1980 en Valledupar (Colombia), y se sospecha que al principio se dedicaba al hurto de motocicletas. Por causas que no han trascendido, su instinto criminal fue degenerando y en 2010 comenzó con sus crímenes, casi siempre bajo el mismo patrón. Sus víctimas eran mototaxistas, casi siempre jóvenes de 18 a 22 años y nunca mayores de 30 a los que se ganaba su confianza con labia y aparente seguridad en sí mismo. Se sabe igualmente que los asesinados casi nunca medían más de 1,70 ni pesaban más de 60 kilos. Les pedía a los mototaxistas que lo llevaran a las afueras para luego atacarles por la espalda y reducirles sin dificultad antes de someterles al terrible ritual descrito.
Más de tres años y medio después del que se considera su primer crimen, fue el 13 de diciembre de 2013 cuando finalmente se logró arrestar a Ramírez. Fue hallado culpable de varios asesinatos y condenado a 57 años en prisión, posteriormente rebajada a 34 años por “aceptación de cargos”. No se descartan nuevos juicios si se logran probar más crímenes, de cuya existencia no duda la prensa colombiana
LA PROFESIONALIDAD DE UN JOVEN POLICÍA
Desde que el experto consultado por DIARIO DE AVISOS, el criminalista Sergio García de la Cruz, comenzó a analizar el caso de Ramírez, advirtió pronto de que la falta de medios y/o la negligencia policial facilitaron que este criminal acumulase tanto dolor entre sus víctimas. Y razón no le falta, al punto que solo el empeño mostrado por un joven patrullero colombiano, Juan Guillermo Tirado, permitió poner a buen recaudo a este asesino en serie.
Y es que Luis Ramírez sería locuaz y organizado, pero no muy ducho en nuevas tecnologías, ya que no dudaba en quedarse con los teléfonos móviles de sus víctimas, ya fuera para venderlos o para su uso personal.
Cuenta Tirado en una entrevista con BBC Mundo que al enterarse de que la quinta víctima conocida de este asesino poseía un móvil de última generación, tuvo la intuición de que el aparato le conduciría al criminal.
Y acertó. Ramírez usó el móvil con profusión, a tal punto que el patrullero obtuvo un número fijo al que llamaba habitualmente y que resultó ser de su hermana. Tirando del mismo hilo (y no sin tener que pedir permiso a sus superiores para actuar fuera de Barrancabermeja, que está en otro departamento) el patrullero acabó dando con el hotel de Santa Marta donde se hospedaba el asesino, al que arrestó en una sucursal bancaria tras nueve meses de intensa investigación. Ramírez era de la zona y tenía antecedentes por vender motos robadas, datos suficientes para incluirlo en una lista inicial de sospechosos. Al menos, el monstruo de Tenerife ya está donde debe. Preso.
LA OPINIÓN DEL EXPERTO: Sergio García de la Cruz
Estamos ante un asesino en serie que a los largo de los años va matando personas de manera sistemática. Siempre lleva el mismo ritual y lo realiza de una manera sistemática. Su modus operandi, prácticamente idéntico en casi todos los casos, lo define: disfruta viendo morir a las personas, lo que en su maldad le produce gran placer.
Psicópata:Estamos ante un asesino en serie de los considerados como organizados, que elige a sus víctimas por la escasa defensa que pueden oponer.
Su marca:La forma de matar suele tener relación con épocas anteriores a alcanzar la plena madurez. Ramírez usa cuerdas, seguramente es experto en ellas, le gustan y les recuerdan a alguna época de su vida. Seguramente las llevaría él, al igual que cualquier otro utensilios a utilizar, todo estaba bien calculado y estudiado.
Placer perverso: Le gusta sentirse poderoso ante sus víctimas, que son muy vulnerables, pero al mismo tiempo las envidia en algún sentido, quizás porque manejan una moto y eso le transmite una idea de gestión, de llevar la iniciativa y de mostrar un poder adquisitivo del cual el monstruo de Tenerife seguramente carecía.
[su_note note_color=”#d0d3d5″ radius=”2″]Un municipio que mide la cuarta parte de la Isla y con población similar a la de San Miguel de Abona
El Tenerife colombiano es apenas conocido por estos lares. Se trata de un municipio que ocupa poco más de la cuarta parte de la extensión de la Isla: 694 kilómetros cuadrados por nuestros 2.034. Debe su nombre al homenaje que su fundador, el capitán Francisco Enríquez, quiso hacerle a su jefe superior de entonces, Pedro Fernández de Lugo, hijo de Alonso y segundo Adelantado de las islas de Canaria, es decir, gobernador de Tenerife y La Palma. Pedro fue el responsable de la la expedición española a Santa Marta, en la actual Colombia, que partió precisamente desde Canarias con unos 1.500 hombres, allá por 1535. Siguiendo con la comparativa, destacar que el Tenerife colombiano cuenta con apenas 16.000 habitantes, algo menos que San Miguel de Abona por citar un ejemplo. Está en el departamento del Magdalena, concretamente en el Valle del Río Grande de la Magdalena, Una cosa más: los colombianos no son tinerfeños, sino tenerifanos.[/su_note]





