
Por Florentín Díaz
Son cada vez más los ciudadanos que tienen un elevado interés por la naturaleza como medio de esparcimiento y recreo. Tenerife es el lugar idóneo para disfrutar en familia y con los amigos y, ahora, con la llegada del verano los parques y las áreas recreativas que se encuentran en el medio natural se llenan, pero la mayoría no están adaptabas para las personas con discapacidad. Es el caso del área recreativa Las Raíces, ubicada en el monte de La Esperanza, en el término municipal de El Rosario, un espacio que no cuenta con accesos ni aparcamientos exclusivos para personas con discapacidad.
David Bello, de 33 años, con parálisis cerebral, es una de las muchas personas que se ven imposibilitadas para acceder a los espacios naturales de la Isla. El pasado fin de semana, acudió con su familia y acceder a la zona de las mesas y barbacoas fue tarea casi imposible. Sus padres, ambos mayores, no pudieron ayudarlo. “Tuvimos que pedir ayuda a otros visitantes para poder subir a mi hijo a las primeras mesas”, lamenta su padre. Además de estos obstáculos, el aparcamiento no cuenta con estacionamientos exclusivos para personas con movilidad reducida, lo que hace aún más difícil el acceso. “Tuvimos que aparcar más lejos del la entrada al área de recreo, y entre los coches que había aparcados y el recorrido a realizar, nos costó un triunfo llevar a mi hijo hasta las escaleras”. Aunque el parque informa en el panel situado en una de las entradas de que sí es accesibilidad los padres de David aseguran que “no es cierto”.
Según la página web de la consejería de Medio Ambiente, Tenerife cuenta con 39 áreas recreativas. El Cabildo gestiona las que se encuentran en los parajes protegidos. Cabe preguntarse si todas son accesibles, algo a lo que la presidenta del colectivo Queremos Movernos, Ana Mengíbar, responde no. “Los responsables políticos debe velar para que esos lugares sean entornos accesibles porque tienen los mismos derechos que el resto”. Además, añade Mengíbar, “a diferencia del resto, estas personas con dificultad los tienen doblemente garantizado, no solo por las declaraciones de los Derechos Humanos sino por la propia legislación española sobre la discapacidad”.
Ellos quieren disfrutar como los demás. Muchos jóvenes discapacitados se esfuerzan en prepararse para llevar a cabo un proyecto de vida independientes para ser autónomos, pero luego se encuentran que son muchos los lugares a los que no pueden acceder, “entre ellos las zonas de ocio y recreo” apostilla, la presidenta. Concienciada con este tema hace hincapié en que “Canarias es una región que vive del turismo, con gente amable y que a muchos nos gusta presumir”, por eso no entiende que Tenerife no sea un destino de “turístico accesible”.
Detalla Mengíbar que para muchos de los asociados, ésta es una lucha diaria y duradera, pero “cuando no hay voluntad política, nada se puede hacer”. El colectivo al completo de Queremos Movernos opina que “si hay un compromiso firme se puede lograr”. Rematan diciendo que Tenerife, “está a la cola en las mejoras de accesibilidad en zonas de ocio y ponen de ejemplo, no sólo los parques recreativos, sino la imposibilidad todavía de no poder subirse al teleférico o gozar de las vistas del valle de Ucanca”.
Megíbar lamante que la rehabilitación que se llevó a cabo en 2014 del parque de Las Raíces, por parte del Cabildo, no se contemplara que fuera accesible. Detalla que este proyecto consistió en la reposición, adecuación y mejora de los diferentes elementos constructivos del área recreativa, la incorporación de elementos que permitirán mejorar la seguridad, conservación y calidad del área. Una situación que sigue sin arreglarse.
A pesar de ser una zona recreativa muy visitada y mucho más, ahora, con la llegada del verano, las diversas actuaciones que se han llevado a cabo por parte del Cabildo (hay que recordar que recientemente se intervino para retirar el monumento a Franco) no han tenido en cuenta a las personas con discapacidad.




