Era un suicidio pero costó averiguarlo porque su autor hizo todo lo posible para ocultarlo. Fue poco antes de las diez de la noche del pasado viernes cuando se dio la alerta por el incendio de un vehículo en el interior del túnel de Teno, ubicado en el punto kilométrico 4,5 de la TF 446, dentro del término municipal de Buenavista del Norte. En los asientos traseros de lo que resultó ser un Suzuki Switt se halló un cadáver tan afectado por las llamas que a simple vista ni siquiera se sabía su sexo. El hecho de que no aparecieran ni las placas de matrícula ni el número de bastidor hizo pensar en un homicidio, pero los investigadores de la Guardia Civil han determinado que se trata de un suicidio nada habitual, maquiavélico incluso.
El fallecido es un empresario orotavense de entre 40 y 50 años junto a cuyo cadáver se encontró gran cantidad de carbón así como un trozo de matrícula. El exhaustivo análisis de los restos del calcinado coche permitió dar con un fragmento del número de bastidor, que había sido cortado con una radial. Ese dato y la parte de la matrícula encontrada permitió dar con el titular del mismo, en cuya empresa se encontraron pruebas del minucioso estudio previo realizado por el suicida, que llegó a borrar las imágenes de las cámaras de su propia empresa donde se podía observar cómo cortaba el número de bastidor, además de eliminar otra placa del motor. El hecho de escoger el interior de un túnel para ejecutar el macabro plan se debe a su interés para que el incendio fuera detectado lo más tarde. En cuanto al sitio, dicha vía apenas registra tráfico durante el horario nocturno. No consta que el empresario en cuestión pasara por apuros económicos. Lo que sí ha quedado de manifiesto es el hecho de que se esmeró en su afán por ocultar de que se trataba de un suicidio.





