Pedro Paricio: “Los niños han de vivir y sentir el arte”

Hace unos días, más de 100 pequeños de Educación Infantil del Colegio Virgen del Mar, veían cumplido su deseo de color, ver a “Pedro Paricio El Pintor”, como ellos lo han bautizado en su cole
PEDRO PARICIO
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Hace unos días, más de 100 pequeños de Educación Infantil del Colegio Virgen del Mar, veían cumplido su deseo de color, ver a “Pedro Paricio El Pintor”, como ellos lo han bautizado en su cole, durante “El arte a través de la ventana”, una actividad que han realizado, estas niñas y niños, en los dos últimos trimestres con el fin de conocer la obra de Paricio. Además de tener la ocasión de aprender distintas técnicas, que les han ido introduciendo, desde esta temprana edad escolar, en el mundo de la pintura y el amor por el arte de la paleta y el pincel, también se han manchado con témpera y óleos coloreando distintos modelos de cuadros de Paricio y han aprendido que el arte se conoce disfrutando del arte.

El ya internacional artista tinerfeño compartió con los alumnos de Educación Infantil una bella tarde, donde supo responder a las interesantes preguntas que estos futuros artistas le realizaban, convirtiéndose por un momento también en periodistas. Determinante fue la conclusión que destacó Pedro Paricio tras su visita y charla tú a tú con los peques del Virgen del Mar: “Una cosa está clara, con un acercamiento tan temprano al arte, como el de estos niños, el gusto por el arte y la pintura, en su edad adulta, está garantizado”.

-¿Feliz, con que unos niños se introduzcan en tu obra?

-“Radiante de felicidad. El que unos pequeños se introduzcan en mi obra, o en la de cualquier artista, como ellos lo han venido haciendo con la actividad que han programado y realizado sus profesores, eso nos asegura el que las generaciones venideras sientan el arte. Los niños han de vivir y sentir el arte. Cualquier tipo de expresión artística, pintura, escultura, música, arquitectura, literatura… viviéndola, la sentirán y serán parte de ella. Los artistas creamos para que se nos sienta y nuestra obra siga viva”.

-¿Por qué afirmas que con la creación de estos pequeños en torno a tu obra, ella crece?

-“Estos chiquitajos han ido conociendo mi obra con su creación. Con sus dibujos, con sus pinturas, usando como modelo algunos de mis cuadros. Por ejemplo, el motivo del sobrero. En esta visita, he podido presenciar in situ, cómo amplían mi obra, aportan cosas a ella. De un cuadro mío, ellos sacan su visión, a su manera, la hacen crecer. Eso a un artista lo motiva, lo lleva a un nuevo estadío de la visión que tenía sobre lo plasmado en el paño”.

-¿La cultura rejuvenece la tierra?

-“Estos niños son un ejemplo de ello. La razón pura sin educación no funciona. Yo quiero pintar para el presente y para el futuro. Hoy los niños son el futuro. Tenemos que conectar aquí y ahora con los niños a través de la cultura, como se ha hecho patente esta tarde, con estas actividades. Si no los acercamos hoy a la cultura, no podremos pretender que lo hagan en su edad adulta, en el futuro. Estos niños rejuvenecen la tierra, y lo hacen con cultura”.

-Su arte crece, y además crece por el amor que siente usted mismo por el arte.

-“Sí, ciertamente. Un artista no puede aislarse en su creación, y no sentir las restantes. Yo debo de sentir la literatura, porque también es arte, y debo de vibrar cuando leo ‘El Proceso’ de Kafka, el arte siempre es arte. Todo lo creado por el artista debe hacer sentir pasión. Todo lo que rodea al arte es parte de ella. Un artista no solo debe crear, sino recrearse leyendo, escribiendo, hablando, todo aporta y suma”.

-¿Y hay que desechar los clásicos?

“En el arte, como en todo, cualquier generación nos ofrece algo. Recuerdo cuando vi por primera vez en el Museo d’Orsay, en París, un Van Gogh, esos trazos, ese volumen, no pararon de decirme cosas, me arrodillé ante él. Nada es digno de desecho, todo te ofrece algo, lo que hay es que buscarlo, rastrearlo. En el arte hay que beber de los clásicos, de lo moderno y de lo contemporáneo. Todo te aporta. Hay que buscar inspiración en todo: en el propio arte, en la economía, sociología, todo influye en la obra”.

-¿Y con quién conecta Paricio?

-“Para mí, el arte, la pintura, es como un agujero de gusano. Puedo conectar tanto con un artista contemporáneo, como con uno de hace 500 años. Ambos podemos tener las mismas emociones o sentimientos matizados. Puedo sentir, y plasmarlo en mi obra, lo mismo que atrajo a un artista de hace 800 años, hacia ese tema, esa idea, ese objeto, puede atraerme a mío hoy en el siglo XXI, eso es lo atemporal y mágico del arte. El arte es como un niño”.

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