El Espacio Cultural CajaCanarias de Santa Cruz de Tenerife será mañana lunes (19.00 horas) el escenario del inicio de unas jornadas divulgativas de la Fundación Canaria de Arte Flamenco. El foro, que también se desarrollará los dos lunes siguientes, el 18 y el 25 de mayo, surge con el deseo de abrir una reflexión y también de presentar a la ciudadanía los tres documentales que ha plasmado la entidad en torno a la presencia del arte de esa región europea noroccidental en los siglos XVI y XVII en las islas de La Palma y Tenerife. Así lo detalla el historiador canario Agustín Guimerá Ravina, quien hasta su jubilación fue investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y continúa activo “en una vocación que más bien es una pasión”.
La cita de mañana contempla la proyección de La Palma y Flandes: el arte y la fe, del realizador Jorge Lozano, y el coloquio La monarquía hispánica y Flandes, que mantendrá el propio Guimerá con Xavier Gil, catedrático de Historia Moderna en la Universidad de Barcelona.
En el segundo encuentro se exhibirá Tenerife y Flandes: el arte y la fe, de Roberto Ríos. Guimerá participará en una tertulia con Manuel Lobo, catedrático de Historia Moderna en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, que lleva por título Azores, Madeira y Canarias en sus relaciones con Flandes.
LO DOMÉSTICO
Finalmente, el 25 de mayo se proyectará El mundo doméstico de Tenerife y Flandes, también del realizador Roberto Ríos, para concluir con el concierto Música en el Renacimiento español, a cargo de la Camerata Iberia (Magdalena Padilla, canto; Carlos Oramas, vihuela, y Juan Carlos de Mulder, vihuela).

“Si los dos primeros documentales están dedicados al arte sacro de La Palma y Tenerife”, argumenta Guimerá, “en el tercero nos centramos en el ámbito privado, en el de la élite de cosecheros y comerciantes de la época”. “Ahí entramos también -añade- en el mundo femenino, en el arte de las joyas, de la vestimenta…, en el estrado de las damas, que era el espacio en el que se reunían a conversar, decorado de manera exquisita”.
COLABORACIONES
Lo mismo que para plasmar estas jornadas el historiador resalta el patrocinio de la Fundación CajaCanarias y menciona a su director general, Óliver González, valora “la suerte de contar con mucha colaboración de instituciones y particulares” para llevar a cabo este proyecto audiovisual. “Además, las dos tertulias y el concierto serán grabados y se subirán al canal de YouTube de la Fundación Canaria de Arte Flamenco. Sobre todo, pensando en quienes no puedan acudir a las jornadas”.
Creada en 2022, al explicar el origen de la fundación Agustín Guimerá alude a la figura de Manuel López, “fallecido prematuramente”. “Comandante de aviación, era un gran aficionado al arte flamenco y desarrolló una importante labor de investigación y difusión. A partir de ahí, Tomás van de Walle y yo nos planteamos seguir su estela y a este barco se han sumado compañeros de La Palma y Tenerife para navegar juntos”, señala.
Los objetivos de la Fundación Canaria de Arte Flamenco son insistir en la vocación internacional del Archipiélago. “Por un lado -indica-, en aquella época estaban los complejos circuitos de navegación a vela en el Atlántico, un puzle en el que las Islas fueron una pieza fundamental por los vientos y las corrientes”. Aparte de este emplazamiento estratégico, merced a su situación subtropical “Canarias se convirtió en productora de artículos de lujo: primero el azúcar, luego los vinos malvasía y vidueño… Si a eso añadimos la llegada de plata, perlas, cacao, añil y otros productos coloniales, junto al comercio de esclavos, las Islas eran una Hong Kong en pequeña escala”, afirma.
“A finales del siglo XVI, el Archipiélago solo tenía 52.000 habitantes. Y sin embargo, había una riqueza tremenda, que continuó en el siglo XVII. De hecho -resalta Guimerá-, Canarias no padeció la crisis económica y demográfica que asoló Europa en el XVII, contando a finales de esa centuria con 100.000 habitantes”.
Ese dinamismo comercial se tradujo también en una riqueza artística. “En el caso del arte flamenco, tenemos casi 400 obras de ese periodo. Si consideramos la superficie de Canarias y su población en esos años, es una de las mejores colecciones de arte flamenco del mundo”.
Un patrimonio donde se halla la razón de ser de la fundación: colaborar en su defensa y puesta en valor. “Desde los años 60 hemos tenido grandes estudiosos, Juan Jesús Hernández Perera, Matías Díaz Padrón, Constanza Negrín…, y otros más recientes, Francisco Galante, Jesús Pérez Morera, Juan Alejandro Lorenzo Lima… Contamos con mucha información, pero queremos contribuir a consolidar este legado. En eso estamos”.

En dicho empeño, además de la citada Fundación CajaCanarias, Agustín Guimerá menciona el respaldo del Gobierno de Canarias y su Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural, el Obispado de Tenerife, el Cabildo de Tenerife, los ayuntamientos de Santa Cruz y La Laguna, la Biblioteca de la Universidad de La Laguna… “Cada uno a su nivel nos ha ido ayudando. Y luego están las colecciones particulares, familias que nos han abierto las puertas de sus casas para poder filmar y conocer in situ esta obras”.
A modo de balance de la labor de la fundación, Guimerá señala, junto a los documentales, una guía cultural del arte flamenco en La Palma, el desarrollo de conferencias con expertos en este periodo histórico o la actual elaboración junto al Museo de Bellas Artes de San Cruz de Tenerife de un discurso didáctico sobre el Tríptico de la Natividad, también conocido como Tríptico de Nava y Grimón. “Asimismo, nos gustaría mostrar esta labor en los territorios históricos, en los actuales Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos”.
EL CONTEXTO
El catedrático Xavier Gil expondrá en su tertulia con Agustín Guimerá el trasfondo histórico y político de “esta espléndida presencia de arte flamenco en Canarias”, que responde a la existencia en las Islas de una comunidad mercantil originaria de Flandes. Entendido este topónimo en su sentido más amplio, pues estrictamente solo constituía una de las provincias de lo que entonces se conocía como Países Bajos o también las Diecisiete Provincias, teniendo además en cuenta que no existía una denominación política clara, señala en una charla con DIARIO DE AVISOS.
Del mismo modo, dentro de este fluido intercambio comercial con Canarias y la Península, en los Países Bajos figuraban los consulados, que eran organismos creados para proteger los intereses del grupo castellano que allí estaba afincado.

Xavier Gil hace hincapié en la “vinculación de carácter dinástico político que se establece a partir del matrimonio de Juana I de Castilla (1479-1555) con Felipe el Hermoso (1478-1506), hijo de Maximiliano I (1459-1519), emperador del Sacro Imperio Germánico”. “Ese matrimonio estableció la conexión entre España y Países Bajos, que no pertenecía plenamente al imperio”. Felipe el Hermoso aportó al casamiento Borgoña y Países Bajos, de manera que Carlos V, hijo de ambos, reunió la herencia territorial española y la de su padre, y más tarde fue elegido emperador, con lo que el nieto de los Reyes Católicos se puso al frente del imperio tras la muerte de su también abuelo Maximiliano I.
“Pero con su abdicación, el imperio se desgaja, destinando a su hijo Felipe II (1527-1598) los territorios hispánicos, incluyendo el sur de Italia y las islas, los de América y los Países Bajos, y abriendo el camino para que su hermano Fernando I (1503-15564) llegase a convertirse en el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico”.
Todo esto, en el marco de las guerras de religión, entre católicos y protestantes, que azotaban a Europa. “Una disidencia religiosa que en Países Bajos se manifestó con el calvinismo”, expone Xavier Gil. “Entonces se consideraba que el principal cemento de una sociedad cohesionada era la uniformidad religiosa, además de la lealtad al rey o al príncipe. Y la cuestión religiosa no solo tenía que ver con la salvación o la condena en el infierno -añade-, las autoridades civiles castigaban la herejía”.
Como apunta el historiador, el calvinismo arraigó y provocó que el norte se independizara de la monarquía española en 1648, un año clave en las relaciones internacionales y en el mapa europeo: el de la Paz de Westfalia, que, con el tiempo, daría lugar a los actuales Países Bajos (protestante) y Bélgica (católica).
En cuanto al arte, Xavier Gil explica que si bien las relaciones entre el Flandes católico y España continuaron siendo muy estrechas, no lo fueron entre el mundo holandés calvinista y el español católico. “Y ya no solo por una cuestión política -recuerda-, sino porque el Concilio de Trento (1545-1563), reconoce a la Virgen y a los santos como intercesores ante Dios, y eso se refleja en el arte católico de la época, mientras que el protestantismo niega esa función mediadora”.





