Una luna de considerables dimensiones se quebró esta tarde en plena avenida de las Islas Canarias (Santa Cruz de Tenerife) sin que felizmente nadie resultara herido, en información facilitada por testigos.

A pesar de la súbita rotura (en principio achacable al viento) y de los numerosos cristales surgidos de la misma, el hecho de que este cristal corresponda a un concesionario de vehículos en desuso desde hace años y que los restos salieran despedidos hacia dentro facilitó que no hubiera afectados por el suceso, a pesar de que un ciudadano pasaba justo en ese momento por la acera en cuestión.
El hecho de que parte de la cristalera siga en pie implica un riesgo para la ciudadanía, además de que ahora el acceso al local está franco.





