juegos paralÍmpicos

Así se forja una medalla paralímpica

Michelle Alonso y Judith Rolo ultiman su preparación antes de partir rumbo a Río de Janeiro para medirse con las mejores del mundo

Son las 9.30 horas de un día soleado y muy caluroso en el Tenerife Top Training de Adeje . Quedan pocos días para que Michelle Alonso y Judith Rolo cojan un vuelo a Brasil, para participar en los Juegos Paralímpicos que se desarrollarán en el mes de septiembre. José Luis Guadalupe, el entrenador de ambas, no para de dar instrucciones. Junto a él está Alejandro Negrín, exnadador, que sigue las evoluciones de ambas con suma atención. A estas alturas del año está todo milimétricamente medido para que no existan fallos.

“La misión es que lleguen en el mejor momento posible, con su mejor capacidad de competir; si lo logran, logran mejorar sus marcas, tendrán éxito”, señala Guadalupe, que tiene que ser sumamente minucioso en sus sesiones preparatorias para conseguir competir con los medios materiales y humanos, muy superiores, de británicos, estadounidenses, japoneses y de tantos otros países que dan más importancia al deporte en general y al adaptado en particular.

Tras el calentamiento, ambas deportistas se lanzan a la piscina. Será una sesión suave, porque las de cargas más importantes las han llevado a cabo con anterioridad, así que cada una de ellas nada 2.000 metros, con intervalos de velocidad, cronometrando cada tramo, tratando de simular de a mejor manera posible la competición.

“Se trata de simular casi todos los aspectos que se van a encontrar en Río. Ya tienen que estar rindiendo bien y se trata de hacer el ritmo de la prueba en la que competirán, pero no toda la distancia”, señala Guada. El motivo es sencillo: que no estén condicionadas psicológicamente. “Si les sale bien, perfecto, pero si les sale mal pueden hundirse un poco. Vas haciéndolo a cachitos y tienen que dar mejor marca que en competición porque eso quiere decir que están a buen nivel. Por eso se hace ahora, a estas alturas”.

Quizás la mejor manera de entender lo que supone Michelle Alonso en la natación adaptada, basta con decir que una de las marcas fuertes en este deporte, Speedo, ha decidido ser su patrocinador principal, así, entre otras cosas, toca cambiar el bikini de dos piezas por el bañador de competición, acuadinámico, con el que logran reducir sus tiempos.

Como bracista, es fundamental que Alonso pueda corregir algunos movimientos que podrían llegar a descalificarla en la competición, así que, tras algo menos de hora y media, pasa a nadar al canal hidrodinámico, el equivalente en agua al túnel del viento de los ciclistas. El operario del Tenerife Top Training introduce en el sistema la marca de Alonso para regular la corriente contra la que deberá nadar la tinerfeña. Michelle lo hace bien, muy bien, las series de 20 segundos de duración parecen quedárseles muy cortas. Cuando acaban, sonríe y recibe las felicitaciones de
“Es importante mantener esa motivación competitiva”, dice Guada, mientras llama a Judith, lista para poder afrontar la misma prueba. Por sus características físicas es pura potencia. La frecuencia de sus brazadas es tremenda, tanto que cuando le dan la orden de parar sigue casi con la misma fuerza con la que comenzó.

“Las grabo en el móvil, que resulta más manejable, para que vean en lo que pueden fallar y puedan corregirlo si es necesario. Lo bueno de hacerlo en el teléfono es que, sobre la marcha, lo pueden ver justo después de salir de la piscina”, señala Guada.

El entrenamiento va más rápido de los esperado, aunque desde que comenzaron a calentar, Michelle y Judith llevan ya dos horas y media antes de que Alejandro Negrín les ayude a la hora de estirar y cuidar de sus músculos con sumo cuidado: “Llegan ambas muy bien físicamente. No han tenido lesiones a lo largo de la temporada, por lo que estamos contentos. Lo harán bien”.

Por hoy toca descansar, pero mañana habrá más. Luego, Río de Janeiro, a partir del fin de semana, cuando cojan el avión rumbo a su sueño paralímpico.

TE PUEDE INTERESAR