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“El baloncesto base también es pasión”

El Círculo de Amistad 12 de Enero, otro verano más, en sus instalaciones deportivas de Barranco Hondo, ha emprendido su Campus de Baloncesto. Más de 35 jugadores, entre edades de preinfantil y junior, pasan las tardes aprendiendo tecnificación de la mano de Pablo Vila

Un grupo de los jóvenes jugadores participantes con Pablo Vila. | CEDIDA
Un grupo de los jóvenes jugadores participantes con Pablo Vila. | CEDIDA

El Círculo de Amistad 12 de Enero, otro verano más, en sus instalaciones deportivas de Barranco Hondo, ha emprendido su Campus de Baloncesto. Más de 35 jugadores, entre edades de preinfantil y junior, pasan las tardes aprendiendo tecnificación de la mano de Pablo Vila. Este coach, que proviene del Estudiantes, y desde hace algunos años ha llevado el timón de algunos clubes en Tenerife, como lo hace actualmente con el Santa Cruz, apuesta por “seguir trabajando en la base que es nuestro presente y futuro”.

-¿El baloncesto además de jugarlo hay que vivirlo?
“El baloncesto es pasión, y como tal, hay que vivirlo y jugarlo. En el baloncesto base hay que sentir esa pasión. No se puede entrar en la cancha y llegar a ella para pasear. El resultado está en tu trabajo día a día. Los niños han de entender esto y sentir que pueden divertirse adquiriendo cada día nuevas destrezas. Si trabajas, puedes llegar a conseguir nuevos logros. En la vida, ocurre lo mismo. El básket es parte de ella para quien juega”.

-¿Cómo se puede llegar a esa unión baloncesto-jugador, desde el equipo, quizás?
“Desde el conocimiento y entendimiento del juego. Debes trabajar para ti para ser útil al equipo. Si trabajas el balón, rapidez y piensas con el concepto de hacer baloncesto, tendrás clara que ese unión que necesita el equipo es real. No solo se trata de hacer equipo, sino sobre todo de sentir el equipo. Se puede fallar es humano, pero debemos querer mejorar, porque de eso depende nuestra mejora en movimiento en la cancha, y nuestro equipo cuenta con ella, con que cada uno quiera mejorar día a día. Siempre se está aprendiendo, en individual y en equipo”.

-¿Se crece como persona cuando se juega a básket?
“Siempre. Hay que trasladarlo a la vida cotidiana. La cancha es como la vida misma, llena de satisfacciones y valores. Eso es lo que debemos comunicar a nuestros jugadores en un aprendizaje constante”.

-Estás realizando ahora un campus de tecnificación con 35 niños en el Círculo de Amistad, ¿sientes entre esos jóvenes basketmanía?
“En algunos. Antes los que jugábamos veíamos muchos partidos. Ahora preguntas y muchos no ven la ACB y únicamente ven vídeos puntuales de Curry, Lebrón… Se aprende muchísimo viendo partidos. Y se aprende mucho, también, observando lo que tu compañero hace. Tenemos que llevar, con insistencia, ese tipo de aprendizaje a nuestras chicas y chicos. Aprendemos de todos”.

-El Santa Cruz ha ido creciendo, y de él están saliendo jóvenes promesas, ¿hay espacio luego en el baloncesto profesional para esos nuevos talentos?
“El Santa Cruz es un club que se está refundando. Seguimos creciendo y apostando por darlo todo. En el Santa Cruz, hay nuevos talentos, y en toda la Isla. El problema que nos encontramos es que esos jóvenes jugadores, rara vez se quedan en sus clubes de origen y lo que hacen es dar un salto y buscar su oportunidad fuera. No solo sucede con los chicos, también con los entrenadores”.

-¿Qué queda por hacer en el básket?

-“Se debería trabajar en una sola dirección. Subir el balón en un mismo sentido. Pero creo que actualmente es un imposible”.