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“Luis Morera es un eslabón en la cadena de nuestro patrimonio inmaterial que comienza con Valentina”

Manuel González (Mestisay) dirige artísticamente la producción 'Morera Sinfónico'
MANUEL GONZÁLEZ - MESTISAY
MANUEL GONZÁLEZ - MESTISAY
Manuel González, fundador del grupo Mestisay y productor de ‘Morera Sinfónico’. / FOTO: JOSE TÁNDEM

Manuel González (Mestisay) dirige artísticamente la producción Morera Sinfónico. Este músico, compositor y productor independiente- con fama de buen olfato para los gustos del público que consume músicas de raíz-, nos explica las claves del espectáculo que celebra los 70 años de trayectoria artística del carismático cantante y líder del grupo palmero Taburiente, Luis Morera. El día 2 de septiembre, en la plaza del Cristo de la Laguna, se celebra este concierto que reunirá sobre el escenario, además de a la Sinfónica de Tenerife bajo la dirección de Francis Hernández, a Olga Cerpa, a los timplistas Germán López y Domingo el Colorao, al pianista Julio Tejera, a las sopranos Beatriz Ramos y Raquel Hernández, a pitos y tambores procedentes de El Pinar (El Hierro) y a un estupendo coro aficionado coordinado por Mercedes Cabrera y Eduardo Rodríguez.

-¿Qué es, a su juicio, lo que hace tan especial a Luis Morera como intérprete?

“Morera es un eslabón fundamental de una cadena singularísima de nuestro patrimonio inmaterial que comienza con Valentina. Son cantores que, instintivamente, recrean la raíz cuando la interpretan, pero lo hacen de forma tan especial que ese aporte personal suena a verdad, a comunidad, a país.Sus canciones necesitaban el abordaje de una lectura sinfónica como la que se va a acometer en este concierto”.

-Sus canciones son patrimonio colectivo de Canarias ¿Le faltó proyección exterior?

“Ellos tuvieron su etapa loca en la Ibiza de principios de los 70; y después Madrid y Barcelona. Pero supongo que Luis necesitaba el nutriente que le ofrece Canarias para crear y pienso que hicieron bien volviendo en los 80; no lo veo ‘desnaturalizándose’ en el mundo de los 40 principales de Madrid por perseguir un número uno…”.

-¿Y el papel de Taburiente en relación a Morera, cómo se explica?

“Posiblemente Luis no se entendería sin ellos; especialmente sin Miguel Pérez; lo pegan a la tierra. Y han compartido el descubrimiento de un lenguaje musical común, que ha pasado de los ritmos étnicos a la rabiosa modernidad para volver a sonidos más orgánicos”.

-¿El concierto va a ser un “todo Morera” en cuanto al repertorio?

“No; hay algunos títulos como María la Portuguesa, de Carlos Cano, Gracias a la vida, de Violeta Parra o canciones de Néstor que han sido elegidas por ambos por afinidad y complicidad de Luis y su forma de cantar con esas melodías, o por el contenido de los textos. Y después están las emblemáticas de Taburiente y algunas del propio Luis como, el estreno de Habana, que grabó Miguel Bosé con Alejandro Fernández hace años”.

-¿Algún tema especial por su complejidad o rareza en cuanto al directo?

“Morera canta una especie de malagueña a capella que dedicó a Cesar Manrique. Le pedí a Yónatan Sánchez, profesor del Conservatorio Superior de Canarias, que hiciese un arreglo para coro con que acompañarlo. Creo que el resultado es estremecedor. También convencí a Luis para hacer La última folía, grabado en su época de Barcelona en aquel disco, La contra, alimentario para Taburiente, pero que gustó mucho en Canarias en su época”.

-Son ustedes cómplices desde hace años…

“Sí, amigos desde hace mucho. Todo comenzó cuando lo invité a grabar una versión de La Noche de Arguineguín con Olga y aquello encantó a un público que hasta entonces quizás no se reconocía suficientemente en él. Es muy celoso de su criterio artístico, pero desde esa ocasión me deja hacer cuando le propongo algo”.

-¿Qué pensaría Néstor de Morera como intérprete?

“No le quepa duda que Álamo se hubiese vuelto loco con su forma de cantar sus canciones, en la frontera de lo que Luis llama ‘el pensil palmero’ y la cosa entre barroca y amanerada de los cuadros de Néstor, el pintor. El mundo creativo de Luis -también su pintura, su escultura o su obra como diseñador de espacios públicos- mira mucho a Néstor Martín”.

-Usted ya tiene exitosas experiencias en conciertos sinfónicos de ambiente popular ¿Cuál es el truco para que funcionen esos dos mundos en el resultado musical?

“No ahogar a la melodía sin que el resultado final sea simple. Arreglar para una formación de 70 músicos, por inhabitual, excita mucho a un orquestador y eso puede tener un punto de peligro en el resultado final. Pero hemos contado con canarios talentosos como Julio Tejera, José Brito, Germán Arias o Manolo Bonino que manejan muy bien el concepto de lo orquestal para cosas populares. También hemos contado con orquestadores como el madrileño Juanjo Solana, gran profesional”.

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