
En Tinduf, en los campos de refugiados saharauis, Zagma, de solo 12 años, juega a voleibol. Lo hace con las dificultades obvias, pero siempre soñando en que, llegado el día, pueda competir en la élite y por su país. Un sueño que, gracias al CV Cuesta Piedra, está un poquito más cerca.
Carlos Sánchez, su tutor de acogida, cumple ahora tres años con Zagma en casa, este año, además, llegó con ella Darifa, su hermana de 10 años de edad: “Una noche estábamos viendo los Juegos Olímpicos y me dijeron que su sueño era poder jugarlos un día. Nosotros le respondimos que debe pelear por sus sueños, porque se pueden conseguir, que debe de luchar por ellos”.
Y ahí apareció el CV Cuesta Piedra. Dada la buena relación entre Carlos y Loli Hernández, presidenta del club, se llevó a cabo la sorpresa: las niñas entrenarían, por primera vez, en una pista reglamentaria. “Hace dos temporadas la asociación que los trae a ellos nos pidieron material para llevar al Sahara y se lo cedimos. En esta ocasión nos pidieron llevar a cabo este entrenamiento y, para nosotros, genial, todo lo que sea para ayudar nosotros estamos dispuestos”.
Zagma y Darifa son una más. Se les nota en la cara la felicidad, además de los nervios, y no paran de mirar a Loli cada vez que les dice el ejercicio que deben hacer. “Juego con otros niños en el Sahara. Recuerdo que la primera vez que lo hice fue con nueve años y me hace mucha ilusión poder venir aquí, jugar con los demás y saber que un día puedo llegar a competir con mi selección”.
En unos días regresarán a su campamento, donde jugarán nuevamente a su deporte favorito, soñando, y esforzándose, por lograr aquello que más quieren.
Una vinculación entre Acaps y el histórico CV Cuesta Piedra
La Asociación Canaria de Amistad con el Pueblo Saharaui (Acaps) ha traído este verano a la provincia a 140 niños, que han estado dos meses pudiendo disfrutar de muchas de las cosas que no tienen en su campamento de refugiados, donde, gracias al Cuesta Piedra, disponen de material deportivo para jugar a voleibol




