
En un domicilio de La Laguna, la familia Ramos se reunió ayer en torno al televisor para ver el partido de las hermanas Natalia y Noelia con la selección española ante Japón, en la semifinal del Mundial sub-17 que se viene celebrando en Amán (Jordania).
A medida que transcurría el partido la desazón se fue apoderando de los numerosos familiares y amigos que presenciaron el choque junto a Migue y Pilar, los padres de las internacionales españolas, ya que Japón, la vigente Campeona del Mundo, no dio opciones a una selección española que, de todos modos, viene desarrollado un gran papel.
El próximo viernes el combinado español cierra su participación con la final de consolación que disputará contra la selección de Venezuela, que fue apeada por Corea del Norte con un claro (3-0).
Al término del choque, Migue Ramos, padre de las jugadoras tinerfeñas, entrenador del CD San Andrés de la categoría Preferente, exfutbolista de equipos como el Realejos y el Marino en Segunda División B, aparte de jugar en muchos equipos de Tercera División, valoró la actuación de las españolas ante las niponas.
“Creo que el resultado fue demasiado abultado para lo que se vio en el campo. Sabíamos que iba a ser complicado, pero España ha competido con dignidad. Físicamente las japonesas son muy fuertes, con un ritmo muy alto durante todo el partido. El segundo gol encajado en propia puerta nada más empezar el segundo tiempo fue una loza muy complicada de levantar. Si somos justos, Japón mereció el pase a la final”.
Migue Ramos describió como se vivió el choque en su domicilio de San Honorato con la presencia de familiares y amigos.
“Vivimos el partido con muchos nervios. En casa éramos unas veinte personas, que tratamos de apoyar a las niñas y mandar toda la energía positiva para allá. Todos estamos muy orgullosos de lo que han conseguido Natalia y Noelia junto a sus compañeras, y que hayan podido disfrutar de este Mundial. Ya estamos deseando que llegue el partido del viernes ante la selección de Venezuela para poder poner la guinda y terminar como tercer clasificado”.
La lógica decepción que supone perder una semifinal de un Mundial es la que experimentaron sus dos hijas con el resto de la expedición española a la conclusión del encuentro.
“Ellas seguro que acabaron muy fastidiadas, porque tenían mucha ilusión en llegar a la final. La cámara de televisión al concluir el partido enfocó a Noelia y que ya estaba llorando. Son sentimientos de cualquier deportista, de tener la final tan cerca y ver que no lo puedes conseguir. El deporte siempre te da una revancha pronto y dentro de tres días tenemos la oportunidad de terminar con una sonrisa el Mundial”.
Tanto Migue, como su esposa Pilar, están deseosos de tener a sus hijas en la isla después de casi un mes estar tan lejos de sus seres queridos.
“El desplazamiento lo tienen previsto para el sábado desde Jordania hasta España, aunque a ciencia cierta no se cuando llegan a Tenerife. Lo más seguro es que hagan noche en Madrid y el domingo ya estén aquí”.





