
Con el fin de implicar a los vecinos en la remodelación y el diseño de un espacio tan emblemático de Los Realejos como la plaza de Viera y Clavijo, el Gobierno local instaló una urna en la entrada del Ayuntamiento para recoger sus propuestas y sugerencias. Sin embargo, el resultado no fue el esperado dado que solo se registraron cuatro, dos de ellas de particulares, una de la parroquia de Santiago Apóstol y otra de la Asociación de Discapacitados Milenio, que se analizarán los próximos días.
Esta escasa participación se corresponde con la afluencia de público que hubo en la reunión organizada días antes en el Círculo Viera y Clavijo, a la que asistieron unas 20 personas, entre ellos, representantes de esta última institución y del grupo folclórico Acorán. En ese marco, se debatieron ideas “bastante interesantes” para la mejora del espacio público, motivada por el mal estado de pavimento, y las filtraciones de agua de los locales comerciales, subraya el concejal de Patrimonio, Adolfo González.
Entre los aspectos que se abordaron destaca la accesibilidad a la iglesia de Santiago Apóstol, que no cuenta con una rampa de acceso para sillas de ruedas. Asimismo, sugirieron que se mejore la iluminación del templo y se reubiquen los baños públicos, que se encuentran bastante alejados del centro de la plaza.
El público también mostró su inquietud por la visibilidad, dado que el recinto está cercado por unos balaustres de hormigón. En este sentido, opinó que el nuevo material que se instale permita ganar en transparencia.
[su_pullquote]Los vecinos apostaron porque la intervención integre la biblioteca y la oficina de turismo y mantenga los locales comerciales[/su_pullquote]
La colocación del busto de Viera y Clavijo fue otro de los temas tratados, dado que en los últimos años ha cambiado varias veces de ubicación. Originalmente estaba colocado en el centro de la plaza, rodeado de vegetales autóctonos de Canarias, y se planteó la posibilidad de recuperar el conjunto escultórico con el fin de realzar su figura.
Otro problema que se tuvo en cuenta es el de los cuatro laureles de indias, cuyas raíces pueden estar afectando a la estructura de la iglesia. Mantenerlos o restituirlos por otras especies menos voluminosas dependerá de las catas que se realicen.
Adolfo González subraya que es “una decisión técnica” que irá vinculada a la del área insular de Patrimonio Histórico, responsable de dar el visto bueno para la intervención dado que la plaza está en un entorno declarado BIC.



