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Hallan una piel de ciervo entre restos momificados de un aborigen de La Palma

Los estudios genéticos vinculan la piel de este animal hallada en la necrópolis del Espigón con la de una raza de Asturias, pero la hipótesis más factible es que viniera del norte de África
Juan Francisco Capote firma un ejemplar del libro. | DA
Juan Francisco Capote firma un ejemplar del libro. | DA

¿Qué hace una piel de ciervo entre los restos momificados de un aborigen de La Palma cuando no consta la existencia de este animal en Canarias? Este fue uno de los grandes interrogantes que deparó la investigación genética sobre los orígenes del ganado canario, que acaba de publicarse en un volumen, que presentó uno de sus autores, el veterinario e investigador del ICIA, Juan Francisco Capote.

La Palma cedió para esta investigación, en la que también participaron Félix Goyache, Óscar Ramírez y Marcel Amills, muestras de los yacimientos de El Rincón, en El Paso; El Tendal, en San Andrés y Sauces, y la necrópolis del Espigón, en Puntallana. Identificando la presencia de restos de oveja, cochino y ciervo.

El arqueólogo Jorge Pais recuerda el impacto que le produjo la noticia cuando Juan Francisco Capote le comunicó la aparición del ciervo. Acotando las interpretaciones ante este fenómeno cabía pensar que o bien la trajeran los aborígenes o que la muestra se hubiera contaminado.

La hipótesis más plausible y que ahora manejan como válida es que en la necrópolis del Espigón, donde estaba la momia de la que se tomó la muestra de la piel que envolvía el cadáver, hay cerámica de la fase más antigua, por lo que “existe la posibilidad de que la piel la trajeran los primeros pobladores de la Isla”. Al parecer, según explicó Pais, en el norte de África existió una especie de ciervo que ya está extinguida.

La momificación de este cuerpo, frente a otros 15 que se han localizado en la necrópolis, y que estuviera envuelta en esta piel de más calidad, invita a pensar a los investigadores que se trataba de una personalidad relevante en esa comunidad aborigen.

La intención del Cabildo es someter a nuevos análisis genéticos y de carbono 14 la mortaja que recubre a la momia del Espigón, cuando remodelen el Museo Arqueológico, dado que en la actualidad se encuentra en una urna cerrada herméticamente.

Capote añadió que el único animal que guarda parecido con la muestra de piel hallada en el barranco del Espigón es un ciervo que se localiza en Asturias. Pero argumentó que no se puede inferir de ahí que pertenezca a esta raza porque las poblaciones europeas de ciervo están mejor muestreadas que las norteafricanas; no son representativas de otras más antiguas, y en el Norte África el ciervo se extinguió en muchos países como Marruecos, donde fue reintroducido en los noventa.

En cuanto a los orígenes del ganado en las Islas, tema central del libro, Juan Francisco Capote señaló que las razas canarias de cerdos, cabras, ovejas y, probablemente, las abejas, tienen origen prehispánico.

Sobre el caprino, especificó que “los millares de cabras que actualmente pueblan las islas canarias descienden de unos pocos individuos, probablemente transportados por aquellos que las colonizaron por primera vez, siendo la de raza palmera la que ha experimentado una menor variación genética”. “La cabra palmera es una verdadera joya genética”, añadió.

Concretan que su origen está en el Norte de África. De hecho, un estudio que están realizando en la actualidad, en el que analizan el genoma de más de 3.000 cabras, “ha obtenido la primera evidencia de que la raza palmera podría estar emparentada con poblaciones norteafricanas”.

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