protagonista de un tiempo convulso (iv)

Eligio Hernández: “El ministro prefirió a Roldán para la Guardia Civil, decía que yo era incontrolable”

La cuarta entrega de esta entrevista se centra en uno de los asuntos más mediáticos que jamás se hayan producido en las fuerzas y cuerpos de la seguridad del Estado en nuestro país: el caso Roldán
FOTO DE FRAN PALLERO
FOTO DE FRAN PALLERO

La cuarta entrega de la entrevista con Eligio Hernández Gutiérrez (El Pinar, 1947) se centra en uno de los asuntos más mediáticos que jamás se hayan producido en las fuerzas y cuerpos de la seguridad del Estado en nuestro país: el caso Roldán.

-¿Es cierto que usted era el elegido para dirigir la Guardia Civil y que finalmente se optó por Luis Roldán?

“Así fue. El 24 de julio de 1984 yo estaba en el Puerto de la Cruz. En esa época era gobernador civil de Tenerife y me llama el ministro del Interior, José Barrionuevo, para anunciarme que al día siguiente iba al Consejo de Ministros mi nombramiento como director general de la Guardia Civil. Estaba el ejemplo de la Gendarmería francesa, que procede de la Revolución y, siendo un cuerpo militar, tenía un director militar y un director adjunto que era un magistrado”.

-¿Le hacía ilusión?

“El nombramiento que más ilusión me ha hecho en mi vida, y mire que he ocupado cargos de importancia. Imagínese, la primera persona no militar que dirigía la Guardia Civil…”.

-¿Y qué ocurrió?

“Al día siguiente, que era viernes, Barrionuevo me llama y me dice que no había podido ser, que iba de delegado del Gobierno en Canarias y el malogrado Paco Afonso de gobernador civil, que fallecería en septiembre por el incendio de La Gomera. Nunca pregunté por qué no me nombraron, pero al pasar de los años, siendo fiscal general del Estado, tuve una comida con Barrionuevo, que entonces ya era ministro de Transportes. Sacó el tema y me explicó que el nombramiento era entre Interior y Defensa, y el entonces ministro de Defensa, Narcís Serra, también era vicepresidente del Gobierno e impuso a Roldán, al que definió como un hombre de su plena confianza. Curiosamente, hablaron de mí y Serra dijo, sin ánimo de ofender, que yo era alguien incontrolable [sonríe]”.

[su_pullquote align=”right”]Retiré el pasaporte a Roldán para que compareciera, pero nunca se me pasó por la cabeza que se fuera a fugar”[/su_pullquote]

-Y luego pasó lo que pasó…

“Fue un desastre total. La causa por la que el PSOE acabó perdiendo las elecciones en 1996. Es de todos sabido…”.

-¿Estaba la corrupción tan generalizada como luego dijo Roldán, que se excusa afirmando que él hizo lo que hacían todos?

“No, no. Ni mucho menos. A Roldán le cambió mucho la segunda esposa, que es por esa época cuando nace la ambición por el dinero. Además, él no tenía la preparación que decía tener…”.

-Aquel currículum falso…

“Luis Roldán es la clásica oveja negra que surge en cualquier organización”.

-Sin embargo, tenía buena imagen en el PSOE…

“En fin. Daba imagen de autoridad, pero vimos cómo terminó”.

-¿Cómo vivió la fuga de Roldán desde la Fiscalía General del Estado?

“Recuerdo que Roldán me vino a ver para consultarme sobre un escrito para su sucesor, que era un señor que por cierto había sido inspector de Trabajo en Gran Canaria. Le expliqué, sin mayor importancia. Pero aquella reunión -como la de Amedo- fue una desgracia para mí, porque se utilizó para criticarme duramente sin fundamento alguno”.

-¿Qué decían de usted?

“Por ejemplo, que lo apoyaba, cuando no era cierto. Yo, que ordené que le retirasen el pasaporte… El resto de medidas las adoptó, como tenía que ser, el entonces ministro del Interior, Antoni Asunción, que luego dimitió al fugarse Roldán”.

-¿Roldán se fugó al poco de la reunión en su despacho? ¿Imaginó que podía fugarse?

“Sí, fue al poco tiempo. Y no, ni se me pasó por la cabeza. El pasaporte se lo retiré cuando ya se había destapado todo en la prensa y era una medida para garantizar su presencia ante la Justicia”.

-Roldán dice en sus libros que usted le tenía ganas porque lo nombraron a él director general de la Guardia Civil..
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“A él lo que le molestaba era que no le nombrasen ministro del Interior, y sabía que Corcuera, por cierto, un hombre extraordinario de enorme inteligencia por mucho que no tuviera formación universitaria, me prefería a mí. Corcuera llegó a decirme que no fuera ese viernes a Canarias porque me iba a proponer para sustituirle en Interior y la verdad es que yo acepté, pero Felipe le convenció de lo contrario, ya que le explicó que para ministro contaba con varios candidatos, mientras que para fiscal general del Estado no, dada mi formación jurídica. Finalmente, fue Asunción”.

-Con Roldán ya fugado, ¿cómo intervino en el caso?

“Como debía. Era un asunto que competía a la Fiscalía de la Audiencia Nacional y me limité a dejar claro que no cabía componenda alguna sobre ese asunto ni sobre cualquier otro”.

[su_pullquote align=”right”]Corcuera me quiso de ministro del interior, pero Felipe dijo que para eso había muchos y fiscal general solo yo”[/su_pullquote]

-¿No pensó en ser indulgente?

“Nunca, nunca. Jamás di instrucciones a un fiscal en tal sentido, y mucho menos en un caso como el de Roldán”.

-¿Fue un golpe tan duro para Felipe González?

“Durísimo. Recuerde que era el primer civil que dirigía la Guardia Civil, y luego hizo lo que hizo”.

-¿Qué entiende que le pasó a Luis Roldán?

“Bueno. Es la corrupción. Pero para nada estaba tan extendida como dice ahora. No es verdad. Recuerdo que Rafael Vera me encargó dos informes sobre los fondos reservados. Uno lo hizo el director general de los servicios jurídicos y otro los fiscales coordinador por mí. En ellos queda claro que no había ley, como sí hubo después, que ordenase el uso de los fondos reservados, que eran discrecionales”.

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