Absuelven a los tres acusados por el incendio de 2009 en La Palma

Los tres miembros de la comisión de fiestas afrontaban la petición de una pena por parte de la Fiscalí de 7 años de cárcel y una indemnización millonaria

A pesar de que la sección sexta de la Audiencia Provincial ha dado por probado que el incendio de Mazo del verano de 2009 se produjo como consecuencia del lanzamiento de varios voladores en las fiestas de Tigalate, no ha responsabilizado de su lanzamiento a las tres personas de la comisión que organizaba los festejos. Ni tan siquiera, durante el juicio, se pudo comprobar que los cohetes se dispararan desde la plaza, donde se hallaban aquella fatídica noche estas tres personas, dado que los testimonios de quienes vieron los cohetes no podían señalar con exactitud su procedencia, “porque no estaban allí y perfectamente pudieron ser disparados desde sus alrededores”.

La sentencia, que puede ser recurrida en casación en el plazo de cinco días, es clara en la resolución y dictamina que “absolvemos a José Javier Hernández, Antonio Isidro González y Carmina Concepción del delito de incendio por imprudencia del que se les acusaba, con todos los pronunciamientos favorables hacia sus personas y declaración de las costas procesales de oficio”.

Sobre estas tres personas pesaba una grave acusación por parte de la Fiscalía, que pedía una condena de 7 años de cárcel y una indemnización millonaria por los daños ocasionados por el incendio a diversas administraciones públicas y a un total de 328 particulares de Fuencaliente y otros 130 de Mazo. Una solicitud a la que se sumaba la acción popular de la plataforma Más Nunca, la acusación particular de AXA Seguros y el Cabildo de La Palma como actor civil.

Los magistrados otorgan “máxima fiabilidad” al informe de la Guardia Civil, que concluía que el incendio de Tigalate pudo ser provocado por la caída de “un artificio pirotécnico, volador o cohete incandescente”. Si bien, de este hecho no pueden responsabilizar a los miembros de la comisión de fiestas que estaban imputadas, ni a las “personas por ella comisionada, ni que lo hubiese sido en un acto bajo su supervisión directa y, por ende, bajo la posible responsabilidad de su presidente”.

Los imputados en el proceso judicial, que se ha prolongado durante siete años, defendieron a lo largo del juicio que no habían tirado voladores aquella noche, concretando, que dadas las malas condiciones climatológicas de la jornada, decidieron no lanzar más desde aquella misma tarde. Los testigos que oyeron los voladores en las inmediaciones de la hora en que se produjo el incendio, “que fueron bastantes, e, incluso, los dos que observaron como uno caía sin estallar por la zona donde se originó, no vieron que fuesen ellos quienes los tiraron, ni tampoco que proviniesen del recinto de la plaza de Tigalate donde se estaba cocinando la tortilla gigante anunciada en el programa de las fiestas”, recoge la sentencia. De ahí que pudo ser cualquier otro particular quien realizó los lanzamientos que provocaron el fuego.

ALERTA

La sentencia también es contundente a la hora de que determinar que “a ninguno de los enjuiciados, ni a nivel personal ni como integrantes de la comisión de fiestas, se les hubiese notificado el mantenimiento de la situación de alerta decretada para el día 31 de julio de 2009 por fenómeno meteorológico adverso de altas temperaturas y elevado riesgo de incendio forestal y con ella la prohibición de lanzamiento de fuegos artificiales o cualquier otro tipo de artificios pirotécnicos”.

En este sentido, destacan que el por entonces jefe de la Policía Local de la Villa de Mazo, que “incluso adujo que ni siquiera la policía local tuvo noticias de dicha comunicación al carecer de fax y la prolongación de la alerta fue enviada al del Ayuntamiento”, relatando que “de haber sabido que para ese día habían mantenido la alerta hubiesen adoptado las medidas que hubiesen sido necesarias en aras a paralizar su lanzamiento”.

SIN CAUSALIDAD

El abogado de la defensa, Juan López Montero, señaló en declaraciones a este periódico que “la Sala absuelve a los acusados, por cuanto que de la profusa actividad probatoria practicada en el juicio, analizada minuciosamente en la sentencia, especialmente de la testifical, no resulta prueba suficiente para enervar el derecho constitucional a la presunción de inocencia de los acusados, como pone de manifiesto tan trabajada resolución”.

López Montero, que no ocultó su satisfacción por el fallo judicial, indica que “no se acreditó por la acusación, a quien correspondía la carga de demostrar su culpabilidad, que el inicio del incendio guardase relación de causalidad alguna con la actividad que los acusados, como miembros de la comisión de fiestas, realizaban en la plaza; con independencia, ello, de que la causa del incendio hubiese sido un volador”.

“Cualquier vecino pudo lanzar un cohete, adquirido libremente en la pirotecnia, y ocasionar el fuego, sin que ninguno de los múltiples testigos presentes en la plaza, antes de iniciarse el incendio – entre ellos dos concejalas y la Policía Local-, vieran a los acusados dedicados a una de las actividades programadas (la elaboración de una tortilla gigante), lanzar cohete alguno o que, desde la plaza, alguien lo hiciera, concluyó el abogado de la defensa.

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