Baloncesto de igual a igual

María Sosa, técnica del Adareva, fomenta, junto al club lagunero, la integraciones de personas con síndrome de Down
Las jugadoras de LF2 comparten pista con los integrantes de la asociación. Fran Pallero

Cuando estudiaba en la Universidad de La Laguna María Sosa, entrenadora del Adareva de la Liga Femenina 2, tenía un proyecto en mente: trabajar con personas con síndrome de Down. Sosa no veía aquello como una acción caritativa, sino como un medio por el que, a través del baloncesto, todas esas personas que lo sufren pudieran ganar en calidad de vida. Pasaron los años, pero María no se olvidó nunca de aquello, hasta poder llevarlo a cabo esta misma temporada.

Risas y abrazos
Es sábado por la mañana y el Adareva juega esta misma tarde partido de LF2 con el Olímpico 64. Sobre el parquet del Complejo Deportivo Islas Canarias comienzan a aparecer las jugadoras de la primera plantilla del club además de Bárbara, Nicolás, Santiago y Ricardo, los protagonistas del día de hoy.

“Era algo que siempre había querido hacer pero nunca había podido”, explica Sosa, ya que los clubes anteriores en los que había militado no habían mostrado “demasiado interés” en la iniciativa. La entrenadora tuvo que esperar a la campaña pasada, en el primer equipo del Adareva y en Liga Femenina 2, para poner en práctica aquello a lo que había dado forma años atrás. Primero mediante unas jornadas de integración para, ahora, de la mano de la asociación Asociación Tinerfeña de Trisómicos 21, llevarla a cabo de manera definitiva.

“En los anteriores clubes me pusieron más pegas que ayudas. El proyecto en sí no necesita mucho, pero sí espacio y, claro, quitarle cancha a un equipo federado es muy complicado, más en la Isla”, recuerda María, que aún a día de hoy tiene que seguir peleando tiempo de pista para todos aquellos interesados porque continúan sin una cancha como cualquier otro equipo de la Isla, aprovechando las horas de Educación Física de la asociación.

Las jugadoras del primer equipo del Adareva ayudan a los chicos, participan con ellos en cada uno de los ejercicios que hoy ha programado María, como hace cada tarde de miércoles, aprovechando su día libre, para que todos aquellos que así lo deseen puedan ganar en calidad de vida a través del deporte de la canasta: “Hay un beneficio indiscutible en lo que se refiere a su salud. Ellos tienen muchos problemas a raíz de padecer síndrome de Down y a través de la práctica del deporte se pueden prevenir algunos de ellos, como la obesidad y los problemas cardiovasculares. Cuanto más jóvenes sean, más beneficio van a poder obtener. Nuestra intención es la de tener un grupo de jóvenes para que esa evolución se vea mucho más. Con el grupo de adultos que tenemos tratamos de mejorar esos problemas de salud derivados”.

El proyecto ha funcionado porque no es solo una parte la que se beneficia del mismo. Para las jugadoras de María Sosa supone mantener “un contacto permanente” con la realidad: “Tratamos de que vengan siempre que su horario se lo permita. Muchas veces nos quejamos de cosas que, cuando ves otras realidades, aprendes a relativizar. Somos privilegiados y no debemos quejarnos porque hay personas que tienen muchísimas dificultades”.

Ellas están “encantadas” con poder ayudar al club y ver que su trabajo sobre la pista sirve para los que más lo necesitan. Ellos, mientras, no paran de sonreir sobre el parquet de Finca España.

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