
Fabiola Socas, la reconocida folclorista, cantante y compositora tinerfeña, presenta la próxima semana un nuevo trabajo discográfico: Álbum de recuerdos. “Este disco es el más importante que he hecho en mi vida. Aquí se aúna lo profesional con lo personal”, asegura a DIARIO DE AVISOS. Un trabajo peculiar y, sobre todo, muy familiar, en el que la voz de Fabiola no jugará el papel protagonista: cede el micrófono a su padre, Carmelo Socas -solista de Los Chincanayros-, para interpretar 18 versiones de temas que han marcado un antes y un después en su familia. Ella, por su parte, asume la labor de coproducción, edición y acompañamiento.
La cita la marca para el martes de la próxima semana, en la Sociedad Centro Icodense, a las 20.30 horas; el objetivo, la presentación del disco-libro que es más bien, como su nombre indica, un álbum de recuerdos. “Se presenta en Icod porque es nuestro pueblo, donde nacieron mis padres y donde nací yo. En los meses siguientes tenemos prevista una presentación en el Conservatorio”, agrega. Serán 80 páginas con ilustraciones y comentarios y 18 canciones que en su momento Carmelo Socas cantó junto a Los Chincanayros o que forman parte del repertorio de la música popular venezolana, cubana o portuguesa.

“La música es como otro lenguaje para mi familia, es un mundo donde nos refugiamos cuando las cosas van bien y cuando no”, enfatiza. Este álbum sumará, por ejemplo, la canción Amapola, la primera que cantó ella cuando tenía solo cinco años. “A mi padre le encanta esa canción, él siempre quiso que la grabáramos”, comenta como anécdota.
Han sido más de dos años y medio de trabajo. Tiempo en el que han conseguido la colaboración de familiares y de artistas de la talla de María Mérida, Alain Pérez, Iván Melón Lewis, Olga Ramos o Domingo el Colorao. “Son tantos que es muy complicado nombrarlos a todos, es un orgullo también el poder contar con la colaboración de tantos artistas, amigos, familia, destacando la labor como coproductores de Alberto Méndez Naranja y Jesús González Pingüino”, añade.
El CD-libro es una manera de dar las gracias. “Además, es una manera de mantener vivo el recuerdo y guardar para el futuro la voz de mi padre, para que no se pierda en el tiempo”, concluye. Fabiola confiesa que todavía hoy se emociona al escuchar cantar al que, además de padre, es su maestro.




