
Dulce Xerach Pérez deja hoy la presidencia del Círculo de Bellas Artes por motivos personales, después de liderar durante dos años una de las instituciones culturales más longevas de Tenerife. Lo deja con la sensación de haber cumplido uno de sus cometidos: abrir el Círculo a los jóvenes artistas y convertir el recinto en la primera oportunidad para exponer sus trabajos. Con ella, se pasó de 80 a 200 socios, se volvieron a abrir pisos del edificio y hasta se ha inaugurado recientemente una vermutería. Deja su cargo con 13 cuadros de Dalí colgados y puestos a la venta, y centenares de obras de artistas locales, nacionales e internacionales que les acompañan. Su faceta como política le sigue todavía; fue consejera de Cultura del Cabildo, viceconsejera de este área en el Gobierno de Canarias y parlamentaria, entre otros cargos. Mientras que su faceta como escritora suena fuerte en los países de habla hispana, pero fuera de España, gracias a sus obras Asesinato en una playa de Londres y Robo en São Paulo.
-Después de presidir el Círculo de Bellas Artes, ¿qué se propone?
“Soy abogada y todo mi tiempo libre lo dedicaba a presidir el Círculo de Bellas Artes. Era como un hobby. Me voy de la presidencia por problemas familiares; mi madre está enferma. Sin embargo, sé que voy a seguir vinculada al mundo de la cultura de una manera o de otra. De hecho, ya estoy pensando en lo próximo; en los 20 años del Espacio Cultural El Tanque. No obstante, ahora me propongo dedicarle tiempo a mi familia”.
-¿Por qué decide presidir el Círculo de Bellas Artes, una responsabilidad tan grande para ser un hobby?
“Me lo pidió la anterior presidenta, Miriam Durango. Sinceramente, no fue algo que yo me hubiera parado a pensar, ni siquiera imaginaba que me fuera a gustar. Siempre he sido socia, siempre me ha gustado la historia de esta entidad y ahora puedo decir que ha sido un privilegio poder presidir este Círculo durante dos años”.
-De todas las labores que hizo en este tiempo, ¿cuál destacaría?
“Destacaría el hecho de incorporar a socios jóvenes. Cuando yo llegué solo había 87 socios, ahora hay más de 200. Yo me empeñé en abrir de nuevo esta institución a los estudiantes de Bellas Artes. Este era el objetivo de la entidad cuando se fundó en 1925; dar la oportunidad a los artistas que se inician. Eso es lo que más feliz me hace y lo que destacaría de mi periodo en la presidencia”.
-De hecho, los grandes pintores de Tenerife han pisado primero el Círculo de Bellas Artes antes de consagrarse en el mundo de la pintura y las artes plásticas…
“La primera exposición de Óscar Domínguez, que fue colectiva, fue aquí. Creo firmemente que los futuros Óscar Domínguez están hoy colgados en las paredes del Círculo. Casi todos los artistas más importantes de Tenerife”.
-El Círculo cumple 90 años. ¿Costó mucho rejuvenecer la institución?
“Sí, costó mucho y es de lo más orgullosa que me siento, pero todavía queda mucho por hacer. Para mí, lo idóneo es tener en una junta a chicos de 20 años y a señores de 70. Eso es lo que hace que la institución se enriquezca, de la experiencia de los mayores y de la motivación de las nuevas generaciones. Considero que el reto está en que estas instituciones sean cada vez más diversas, en cuanto al sexo, la edad, la nacionalidad y los gustos de sus miembros”.
-Solo dos mujeres en la historia han presidido el Círculo, Miriam Durango y usted. ¿Qué las diferencia y qué las une?
“Cada presidente ha sido un mundo. He estado leyendo las actas antiguas y todos han sido muy distintos. No obstante, todos mantenemos algo en común; el carácter fuerte y las inquietudes intelectuales. En un espacio como este, en el que trabajas para que la sociedad no cierre, en el que no cobras nada por tu trabajo, tienes que tener mucho coraje”.
-Miriam Durango la invitó a presidir el Círculo. Ahora, ¿a quién invita?
“Yo invité a toda mi junta a que presidiera el Círculo y solo sugerí que siguiera el mismo equipo de trabajo. Yo no voy a invitar a nadie en específico. De hecho, me parece mal que el presidente saliente se ponga de parte de una de las candidaturas. Creo que el que se va debe irse de forma elegante y discreta, y que sean los socios que se quedan los que decidan a quien quieren de presidente. Yo no me voy a manifestar en este sentido. Eso pondría en peligro la unidad de la institución”.
-Usted misma se ha preguntado en varias ocasiones cuánto tiempo tendría que pasar para apartarse totalmente de la política. ¿Hoy sabe la respuesta?
“Son como tres o cuatro años mínimo. El primer año es el más duro, es como dejar una droga. Yo estuve como dos o tres años sin encender la radio y sin leer la prensa para desintoxicarme. También porque al abandonar la política tienes que ponerte al día con tu vida, reinventarte. Ahora abro los periódicos y me digo que no volvería ahí ni loca”.
-¿Cómo ve a Coalición Canaria en la actualidad?
“No es el mismo partido al que yo me afilié cuando era joven, pero es el partido al que seguiría votando, con un análisis más triste de la realidad. Hemos perdido frescura e ilusión en el camino, pero eso es algo que ha pasado en todos los partidos políticos. Creo que los mejores políticos que tenemos no están al frente y que todos los partidos tienen algo que me preocupa más que la corrupción, y es que les importa realmente poco lo que le ocurra a los ciudadanos”.
-¿Qué significó para usted TEA Tenerife Espacio de las Artes?
“Yo me siento como la madre de TEA. Todas las grandes obras culturales salieron de la mente y del propósito de Adán Martín, pero TEA fue siempre mi gran proyecto. Yo he tenido tres hijos en el mundo de la cultura en Canarias: El Tanque, TEA y el Círculo de Bellas Artes, al que voy a abandonar ahora”.
-Y de todos esos hijos, El Tanque ha sido el más rebelde…
“De hecho, todos mis problemas en política surgieron de ahí. Yo me empeñé tanto que conseguí que se mantuviera abierto, pero no han dejado de sucederse los problemas; no está del todo consolidado aunque es BIC, sigue estando muy mal gestionado y solo nos ocupamos de él los Amigos de El Tanque, que somos los mismos que hace años lo vimos como un lugar inspirador para crear arte”.
-¿Sigue escribiendo?
“Sí, estoy trabajando en mi tercera novela, ocurre en Hong Kong y en China en 2014. Trata de una policía que se ocupa de casos internacionales. Escribo porque me apasiona”.
-¿El resultado de estas novelas ha sido positivo?
“Sí, pero más bien fuera de Canarias. Eso también fue una consecuencia de la política; decidí publicar fuera, en Colombia, donde nadie conoce esa faceta de mi vida. Ahora me edita Oveja Negra, la editorial de García Márquez. En Hispanoamérica se comienza a reconocer mi trabajo. Me planteo el reto de publicar en España, pero es que aquí sigo siendo política y no escritora”.




