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De programar código a leer mentes: Javi Feo, el tinerfeño que vuelve a la magia 20 años después

Feo aparcó durante dos décadas las cartas y el escenario para convertirse en ingeniero, programador y socio de una agencia de publicidad; a los 42 años ha decidido cambiar el código informático por el mentalismo y estrena en Madrid Aquí y Ahora
Javi Feo, el mago tinerfeño que vuelve 20 años después
Javi Feo ha tardado veinte años en regresar a él. Quizá por eso su espectáculo se llama Aquí y Ahora

Hay decisiones que se toman después de pensarlas mucho y otras que, probablemente, llevaban veinte años tomadas sin que uno lo supiera. La de Javi Feo pertenece a las segundas.

Durante casi media vida profesional se dedicó a programar. A construir códigos en los que todo debe responder a una lógica, donde una instrucción conduce necesariamente a otra y el error, tarde o temprano, acaba apareciendo en alguna línea. Ahora ha decidido ganarse la vida haciendo justamente lo contrario: conseguir que quienes se sientan frente a él duden de la lógica, de sus propias decisiones e incluso de aquello que estaban convencidos de haber pensado en secreto.

Javi Feo tiene 42 años, es tinerfeño y acaba de regresar profesionalmente a un lugar que abandonó hace dos décadas: la magia. Lo hace en Madrid con Aquí y Ahora, un espectáculo de magia y mentalismo concebido para reducir al mínimo la distancia entre artista y público. Nada de grandes cajas, aparatos imposibles o una escenografía destinada a esconder el secreto. Aquí el territorio de juego es bastante más inquietante: la cabeza de quien está sentado enfrente.

El público elige, piensa, cambia de opinión y toma decisiones. Y Javi Feo trabaja precisamente con esa materia prima. Pensamientos que parecían privados, elecciones aparentemente imprevisibles y coincidencias que llegan en el momento exacto en que la razón empieza a quedarse sin respuestas.

La propuesta se representa este mes de octubre en Espacio Alma, en pleno centro de Madrid. Las funciones programadas son los sábados 3, 10, 17 y 24, a las 23.00 horas. El propio planteamiento hace que ninguna noche pueda ser exactamente igual a la anterior: buena parte de lo que sucede depende de las personas que están en la sala.

De las bibliotecas de Tenerife a la magia

Pero para entender por qué un ingeniero informático decide a los 42 años abandonar una trayectoria profesional consolidada hay que retroceder bastante más. Hasta los 13. Entonces, durante un viaje, vio a un compañero hacer un par de trucos con cartas. Bastó aquello. A su regreso a Tenerife comenzó una búsqueda que hoy, en tiempos de tutoriales inmediatos y vídeos para aprender prácticamente cualquier cosa, parece pertenecer a otro mundo.

Recorrió bibliotecas y librerías de la Isla buscando libros de magia. Javi Feo escribió a comercios especializados de la Península y de Estados Unidos, solicitó catálogos a editoriales de Madrid y Barcelona y fue gastando la paga y lo que conseguía ganar durante los veranos en manuales que para un adolescente resultaban casi objetos de lujo.

No había algoritmo que le recomendara el siguiente truco. Había que buscarlo. A los 18 o 19 años llegó una oportunidad inesperadamente grande. El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife eligió la magia como temática y había que organizar varias jornadas de actuaciones en el Parque García Sanabria. Feo comprendió que todavía no tenía experiencia suficiente para sostener solo un espectáculo de hora y media, así que hizo algo que terminaría definiendo también buena parte de su vida profesional: organizar equipos.

Javi Feo reunió a otros magos, estructuró el espectáculo, presentó y también actuó. De aquella experiencia acabarían naciendo Los Cuatro Ases, un grupo formado por cuatro jóvenes especialistas en distintas disciplinas que comenzó a recorrer Tenerife. Cafés teatro, escenarios, fiestas populares y actuaciones allí donde hubiera un público dispuesto a dejarse engañar durante un rato. Hasta que Madrid apareció en el camino.

17 años entre códigos

Javi Feo había estudiado Ingeniería Informática y comenzó profesionalmente desarrollando páginas web para una pequeña empresa de La Laguna. Pero había algo que echaba de menos: el diseño. A los 25 años hizo las maletas y se trasladó a Madrid para cursar un máster en Diseño Gráfico. El plan inicial era regresar a Tenerife cuando terminara. Como sucede tantas veces, el plan duró menos que la realidad.

Una beca lo llevó a una agencia de marketing. Entró como becario, le ofrecieron continuar como diseñador y entonces hizo un diagnóstico bastante poco habitual sobre uno mismo: consideraba que era un diseñador mediocre y, en cambio, un programador mucho mejor. Propuso crear el departamento de programación. Funcionó. Cuando tiempo después quiso marcharse para emprender por su cuenta, los socios le ofrecieron quedarse con una tercera parte de la compañía. Permaneció allí durante diecisiete años dirigiendo el área tecnológica. Mientras tanto, la magia quedó guardada en algún lugar. No desapareció; simplemente esperó.

Cuando el mago regresa

Hasta que aquel adolescente de 13 años volvió a reclamar su sitio. «El mago que nació cuando tenía 13 años quiso salir», explica Feo para resumir una decisión bastante más grande de lo que cabe en una frase. Ha optado por dejar la agencia y convertir el mentalismo en su nueva profesión. Y quizá esos veinte años aparentemente alejados de los escenarios no hayan sido realmente un paréntesis.

Porque en Aquí y Ahora también está el ingeniero que aprendió a ordenar problemas, el programador acostumbrado a anticipar posibilidades, el diseñador preocupado por aquello que percibe el ojo y el empresario que pasó años observando cómo reaccionan las personas. Todo ello termina desembocando en un espectáculo deliberadamente desnudo.

Hasta su cartel juega con esa idea: Javi Feo aparece con parte del rostro cubierto por una mano sobre la que está dibujada la mitad que falta. Cara y mano parecen convertirse en una sola imagen. El truco está delante de los ojos y, precisamente por eso, obliga a mirar dos veces. Algo parecido pretende que ocurra sobre el escenario. Ahí comienza el territorio del mentalismo.

Javi Feo ha tardado veinte años en regresar a él. Quizá por eso su espectáculo se llama Aquí y Ahora. Después de pasar buena parte de su vida escribiendo códigos para que las cosas sucedieran exactamente como estaban previstas, el tinerfeño ha decidido volver a dedicarse a aquello que empezó fascinándole cuando era un niño: conseguir que, durante unos segundos, nadie sea capaz de explicar qué demonios acaba de ocurrir.

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