literatura

José Rivero Vivas: “Nunca he pretendido el reconocimiento, pero sueño con que mi obra no se pierda”

La imaginación del escritor santacrucero José Rivero Vivas (1934) no envejece. Por el contrario, se mantiene joven y se revitaliza con el tiempo. “Siempre miro hacia adelante y escribo pensando en el futuro”, dice quien ahora suma 82 años de experiencias
José Rivero Vivas, escritor y premio Almendro Artes y Letras 2016. / DA
José Rivero Vivas, escritor y premio Almendro Artes y Letras 2016. / DA

La imaginación del escritor santacrucero José Rivero Vivas (1934) no envejece. Por el contrario, se mantiene joven y se revitaliza con el tiempo. “Siempre miro hacia adelante y escribo pensando en el futuro”, dice quien ahora suma 82 años de experiencias. También su creatividad parece ser inagotable, a pesar de haber escrito un centenar de historias; más de 40 publicadas, unas cuantas en mente y otras más a punto de estrenarse en las estanterías. La suya es una de las trayectorias más relevantes de la literatura hecha en Canarias, por eso hoy, a las 20.00 horas, en el marco del Festival Tres Orillas, se le concede el premio cultural Almendro Artes y Letras 2016. Un nuevo reconocimiento para la pluma canaria que vuelca en cada personaje su propia biografía y que escribe siempre con la vista puesta en el Archipiélago. De hecho, su obra más conocida, La magua, es un auténtico canto a la identidad del canario. “Esta obra ha gustado porque lleva un mensaje universal cuyo punto de partida es Canarias”. Así describe su trayectoria.

-Como se preguntó el escritor René Cérano, en su obra de 1987, ¿Quién es José Rivero Vivas?
“René Cérano fue un gran escritor de novelas que falleció hace algunos años. Nos pusimos en contacto cuando publicaron uno de mis libros en Francia, él hacía la traducción al francés. Luego escribió sobre mí en una obra titulada así mismo ¿Quién es José Rivero Vivas? Yo soy un soñador que imagina historias y luego las escribe con cierto halo de realidad. Siempre he andado por ese camino”.

-Recibe ahora el premio Almendro Artes y Letras 2016. ¿Qué significa para usted este reconocimiento?
“Es un premio que agradezco. Más aún porque llega en una época en la que prima lo joven. Que se acuerden de alguien como yo, que nació antes de ayer, es realmente gratificante. Viene a aplaudir mi trayectoria, es como un homenaje a todos mis libros”.

-Canarias fue su cuna, pero pasó mucho tiempo viviendo fuera, en París, sobre todo. ¿Cómo influyó esa estancia en su literatura?
“Influyó de muchas formas. Me fui de Canarias muy joven, estuve en Francia y después caminé por casi toda la Europa occidental haciendo autostop. Trabajé en lo que pude en este tiempo. Iba con mi saco de dormir al hombro. Todas las experiencias que viví las cuento en mis libros; no puedo separarme de ellas”.

-¿Ha sido siempre un aventurero?
“Lo he sido y lo sigo siendo. Aquello del autostop fue en la década de 1960. Tengo un viaje que recuerdo con especial cariño, es el que emprendí desde París a Estocolmo junto al pintor orotavense Jesús Oramas. Siempre nos acordamos de ese periplo. Tendríamos unos 25 años y actuábamos juntos en algunas ciudades, yo tocaba la guitarra mientras él dibujaba, la gente se juntaba para vernos”.

-Después de todo ese viaje por Europa haciendo autostop, ¿cuándo decide volver a Canarias?
“Yo a Canarias he vuelto varias veces. Aunque, en realidad, nunca me he ido. Aquí vive mi familia, es el lugar donde nací, está presente en todas mis obras y es la casa a la que siempre regreso, como el hijo pródigo. Aquí están mis raíces, la columna que sustenta toda mi existencia”.

-Ha escrito relatos, teatro, novelas… De todos esos géneros, ¿cuál le define mejor?
“En todos los géneros dejo una parte de mí, así que todos me definen. Yo suelo decir que, de sentimiento e intención, las obras siempre son autobiográficas. Como autor te conviertes en el personaje principal y también en todos los demás. Siempre digo que el escritor es el protagonista y el antagonista de su propia obra”.

-¿Cómo ve a la literatura del siglo XXI?
“Hace mucho tiempo que estoy fuera de la actualidad; yo vivo en mi propia isla. Ahora, si me cae algo moderno en las manos, lo leo. Creo que hay gente joven que ha sabido dar en el clavo y ha conseguido éxito; otros autores, quizá más veteranos, todavía estamos buscando eso. No obstante, en mi caso, nunca he pretendido el reconocimiento, pero siempre he soñado con que mi obra no se pierda. Miro a esta generación y pienso que me hubiera gustado vivir sus comodidades, utilizar sus tecnologías”.

La magua es su obra más emblemática, pero ¿diría que es la que mejor le representa?
“No lo creo. La magua es una novela que nació en 15 días. Me salió en borbotón. Más que escribir, yo voy cincelando los textos hasta que perfilo la frase como me gusta. En ese sentido soy muy exigente, reviso coma por coma y punto por punto hasta conseguir lo que busco. Es mi manera de disfrutar y de trabajar. Es difícil elegir una obra que me represente. Me siento como el padre de mis libros, por lo que me es imposible elegir a alguno como el preferido. Todos mis chicos son hermosos. ¿Qué otra cosa podría decir un padre?”.

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