
Fue construido en el siglo XVIII para luchar contra los piratas que asaltaban las embarcaciones que partían de las islas canarias rumbo a la península. Tres siglos después, el fortín de San Fernando, en Los Realejos, tiene dos nuevos enemigos contra los que no resulta fácil batallar: el paso del tiempo y sus consecuencias en el terreno sobre el que se asienta, y la desidia de las administraciones públicas.
La situación no es nueva. Lleva varios años pero el deterioro es cada vez mayor y por eso la urgencia del Ayuntamiento para que se actúe, dado que está en riesgo la pérdida de un valor arquitectónico del siglo XVIII referente en el patrimonio histórico local e insular. Además, allí se encuentran tres de los cinco cañones que tenía el fortín, colocados por Agustín de Bethencourt y Castro.
Asentada sobre el entorno natural de Rambla de Castro, la estructura militar se eleva sobre el acantilado a través de unos muros de mampostería seca cuya erosión pone en peligro la estabilidad del pavimento del mirador, que ha provocado el descalce de su base con riesgo de derrumbe si no se actúa urgente sobre ellos.
Así constaba en los informes técnicos de la Gerencia Municipal de Urbanismo y el área de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife de 2015, que también coincidían en la necesidad de rehabilitar el sendero principal que conecta la casona con la playa de Castro, que se encuentra interrumpido y en muy mal estado por el desbordamiento del barranco de La Fajana.
Como consecuencia, en noviembre del año pasado el Ayuntamiento y el Cabildo acordaron la rehabilitación del Fortín y el sendero de acceso a la playa tras comprobarse su compatibilidad con el planeamiento municipal. El importe de los trabajos asciende a 120.735 euros pero a día de hoy no se han iniciado.
Las actuaciones previstas consisten en la limpieza de la traza, construcción de muros de contención y empedrados, de estructuras de protección y delimitación del sendero, así como el control de la erosión de los márgenes.
La Junta de Gobierno Local preguntó el 13 de junio al área insular de Medio Ambiente los motivos del retraso de las obras. En la respuesta, recibida el 12 de julio por registro de entrada, se indicaba textualmente “no haber recibido las autorizaciones pertinentes del Gobierno de Canarias y del Servicio Provincial de Costas de Santa Cruz de Tenerife”.
Mientras tanto, esta pequeña edificación, como su nombre lo dice, tiene la fortaleza suficiente para resistir al paso del tiempo y a las administraciones que bloquean su rehabilitación.
La última restauración de los cañones data del año 2004
La última restauración que realizó el Ayuntamiento de Los Realejos de los tres cañones que se conservan data del año 2004. En total eran cinco los que en 1808 fueron colocados por el ingeniero Agustín de Bethencourt y Castro, pues su familia era la propietaria de la Hacienda de Los Castro. Ese año se realizó una limpieza general del cuerpo de las tres unidades y se colocaron nuevos pedestales de madera para realzar los restos del pasado y facilitar su conservación




