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La pinocha en el museo

El artista tinerfeño Gabriel Roca expone su obra ‘La memoria del bosque’ hasta finales de enero; una propuesta de arte efímero que toma la naturaleza como material y herramienta
FOTO: DA

En el Museo de la Naturaleza y el Hombre de Santa Cruz de Tenerife se puede encontrar hoy una peculiar montaña de pinocha de varios metros. Es una de las piezas que componen la exposición que inauguró el pasado jueves el artista tinerfeño Gabriel Roca (Santa Cruz de Tenerife, 1959), La memoria del bosque. Una muestra que toma este elemento tan característico del monte canario como material que inspira y que crea obras efímeras. “Mi trabajo tiene mucho que ver con la observación de la naturaleza. Siempre me ha interesado esa caligrafía que dibujan las nubes, las rocas, también la pinocha”, apunta el creador santacrucero. “Las ramas del pino canario tienen un aspecto que llega a recordar a algunas obras muy representativas del Land Art -una corriente del arte contemporáneo que se sirve de la naturaleza y los materiales que brinda-. Siempre me ha parecido que guardan una gran belleza”, apunta el artista.

La exposición, que se mantendrá hasta el 29 de enero en la sala del Museo y cuya entrada es gratuita, nace como idea en 2013. “En ese momento comencé a ir con mucha frecuencia al Teide. En el camino, pasaba siempre por el monte de La Esperanza”. Fue allí donde entabló una primera conversación con los pinocheros de la zona. “Con ellos comencé a comprender toda la tradición y trabajo que hay detrás de ese elemento que hemos visto toda la vida en el suelo de nuestros montes. Me sorprendió que esta profesión siga viva hoy, que se siga usando la pinocha para el desarrollo de las plataneras -se pone como un tapiz en el suelo y se evita el crecimiento de las malas hierbas-. La pinocha sigue teniendo un uso agrícola importante”, narra Roca para el DIARIO. “Además, me asombró que todavía exista la tradición familiar de ir a buscar las ramas del pino”.

Tantas fueron sus visitas y sus conversaciones que la pinocha acabó siendo un material más en el taller del artista. “Me gustó la calidad gráfica que tenían las ramas, con ellas empecé a hacer dibujos sobre un cartón en el suelo. Esto encaja también con la labor del alfombrista, que crea tapices efímeros para el Corpus con materiales de la naturaleza”.

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En la sala se pueden encontrar tres tipos de obras; unas fotográficas de alta definición, que muestran los dibujos hechos con pinocha. “Este es el arte efímero que solo ha quedado guardado en las instantáneas”, describe el autor. En segundo lugar están las obras insertas en vidrio. “Es una técnica con la que llevo trabajando desde hace dos años. En dichas obras queda el dibujo sellado y el pino fundido en el vidrio”. Finalmente, la exposición concluye con un segundo material protagonista: la arena negra, volcánica. “Hay otras obras que son inserciones en vidrio con arena negra”.

Han sido en total tres años de investigación y descubrimiento para trabajar con la pinocha y la arena. “Esta exposición me ha invitado al estudio y al descubrimiento de la naturaleza, de métodos industriales y de nuevas formas de comprender el arte”, apostilla Gabriel Roca. “No sé si se ha hecho antes algo así, pero creo que nadie ha usado estos materiales de esta manera”, concluye.

La memoria del bosque es un homenaje a la naturaleza canaria, pero también una consideración a los que trabajan con ella, y en este caso, a los pinocheros.

Una profesión en desuso y una tradición que muere cada día

El aprovechamiento de la pinocha ha quedado como un mero testimonio. Su recolección ya no es tan rentable y el trabajo es duro. Con el tiempo, la pinocha se acumula en los pinares de Canarias y cada vez son menos los que llevan por oficio el ser pinochero.

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