
Una edición más, la magia de la música se hizo presente en las instalaciones del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria gracias al Concierto Solidario ofrecido por la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST).
Bajo la batuta de Vicente Ferrer, los músicos de la sinfónica tinerfeña no dudaron en regalar más de 60 minutos de los acordes más afamados y conocidos del panorama musical clásico y tradicional; todo un obsequio que recibieron entre aplausos y ovaciones los pacientes, usuarios y trabajadores del Hospital de la Candelaria. Por unos instantes, la OST transformó el hall del centro hospitalario en un singular auditorio cuyo programa recorrió desde el pasodoble Islas Canarias hasta deslumbrar con la suite de Carmen, de Bizet, o la obertura creada por Chaikovski para El Cascanueces.
Los villancicos con sello canario se escucharon a través de la creación de Benito Cabrera Una sobre el mismo Mar, pero fue sin duda la impronta de Strauss la que caracterizó la edición de este año, con el Vals del Emperador y Truenos y Relámpagos, para concluir como colofón a una gran jornada musical con la Marcha Radetzky, capaz de emocionar y transmitir vitalidad a un aforo completamente entregado.
En agradecimiento por la iniciativa solidaria que realiza cada año, el director médico del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, Óscar Díez, hizo entrega al director de la Orquesta Sinfónica en esta edición, Vicente Ferrer, de un diploma honorífico en nombre de todos los profesionales y pacientes por acercar la música y humanizar la estancia hospitalaria de Tenerife en estos días tan señalados.




